ESCOCIA Y SU PROBABLE  FUTURA INDEPENDENCIA

El Reino de Escocia tiene una larga historia. Emergió en la Edad Media como fruto del consenso logrado entre los diversos clanes de la región y prosiguió su existencia hasta 1701, aunque ya en 1603 se constituyó en unión con los reinos de Irlanda e Inglaterra.

Desde 1707 Escocia se incorporó definitivamente como parte del Reino Unido (RU) de Gran Bretaña en función del “Tratado de la Unión” aprobado por los parlamentos inglés y escocés, pese a las protestas populares que en esa época se sucedieron a lo largo de Escocia. Quedó así sellada la suerte de Escocia como parte integral del RU, aunque mantuvo su sistema legal propio en términos de derecho público y privado.

Han sido numerosas en el pasado las pugnas escocesas por afirmar su independencia, en paralelo con la  recurrente represión inglesa para subyugar a esta nación celta ubicada al norte de la gran isla británica que también cobija al País de Gales en su territorio, junto con la tradicional Inglaterra. Al transcurrir el tiempo, las cosas se fueron calmando, no hubo más conflictos y se produjeron entendimientos constructivos entre las partes. Con una mezcla de pragmatismo y de resignación, Escocia siguió siendo parte del RU hasta nuestros días y progresivamente obtuvo amplios márgenes de autonomía propia en el seno de esa  relación.

Pese al dominio inglés -que se ha prolongado por siglos- persistieron  en ese pueblo  subyugado una cultura escocesa propia y un gran sentido de identidad nacional, ambos  sentimientos vigentes hasta nuestros días. En 2011 el Partido Nacional Escocés obtuvo mayoría parlamentaría  local y determinó que en el año 2014 se realice un referéndum para consultar al pueblo si quiere su independencia del RU o prefiere permanecer como está.

Desde que se descubrieron pozos petrolíferos en el Mar del Norte la situación económica de Escocia cambió.  Aparte de las exportaciones de su tradicional bebida – el mundialmente famoso whisky escocés-  y de algunos desarrollos industriales, el auge de los hidrocarburos generó nuevos emprendimientos de alto valor agregado que mejoraron notablemente la situación económica de Escocia y beneficiaron a sus seis millones de habitantes. Junto con la prosperidad vinieron los nuevos aires de independencia, también fogueados por un proceso de globalización que –paradójicamente- ha traído consigo a la par de uniformidades planetarias en diversos ámbitos,  el rebrote de muchos particularismos, especialmente en Europa. Escocia no escapó a esa tendencia. Procura ahora su autodeterminación por vías legales.

El RU no quiere perder su dominio tradicional sobre Escocia, pero está visto que una nueva época abre ahora las compuertas para que los escoceses puedan decidir pacíficamente y por sí mismos su futuro destino. Falta bastante tiempo hasta el 2014. 

Habrá qué ver cómo  se desarrollarán diversos acontecimientos –en Escocia, el RU, y el mundo- hasta el día del plebiscito. Nada está garantizado. Puede ser que las cifras finales marquen el inicio de una nueva nación independiente o, tal vez,  todo siga como está ahora. El tiempo y el pueblo escocés darán  en su momento el veredicto definitivo.


Publicado en fecha:
11 de mayo de 2012
Escrito por: Agustín Saavedra Weise.

 

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