El Deber renovado y los medios

Ha sido encomiable el esfuerzo de directivos y ejecutivos de El Deber para renovar la presentación del periódico. El nuevo formato trae muchísimas novedades, con cambios tanto de forma como de fondo, todo ello mérito indudable de talentosos profesionales que brindan ahora renovada fisonomía a las venerables páginas de este Diario Mayor que pronto cumplirá 60 años al mando de Pedro Rivero Mercado, colaborado eficientemente por sus familiares y un selecto grupo de periodistas.

El cambio de formato ha sido resultante de pruebas de mercadeo y de una costosa renovación de equipos, previo asesoramiento de expertos internacionales de reconocido nivel. Los frutos se verán de inmediato, asegurando así un futuro promisorio para las modificadas páginas de este gran medio de prensa. Es crucial el progresivo proceso de "aggiornamento" de los medios de ocmunicación, pues así sirven mejor al país orientando a pueblo y gobernantes. El Deber ya hizo sus tareas.

Ha sido tradicional nominar a la prensa como el "cuarto poder". En función de la creciente preponderancia e influencia que adquiere la información globalizada del presente, casi podríamos decir que los medios son el “primer poder”, al menos en sociedades democráticas, pluralistas y abiertas. Y por eso debe crecer también la obligación de divulgar información responsable. La prensa tiene que ejercer -por sí misma- un recato prudente teñido de sabiduría, a fin de impedir la imposición de censuras impuestas exógenamente.

El informador -sea ejecutivo, propietario, columnista, periodista "free lance" o simple cronista- tiene en sus manos las posibilidades de crear enormes problemas y escándalos si actúa irreflexivamente; también, desde ya, está en sus manos orientar al público, denunciar aquello que el pueblo debe saber y divulgar acontecimientos de toda índole útiles para la sociedad.

AlvinToffler, politólogo norteamericano famoso por ser creador de la teoría de las "olas" de la civilización, dijo una vez que el excesivo uso de la libertad de prensa podía perjudicar gravemente a la democracia, pero que intentar restringir esa libertad, sería el fin de la democracia.

En otras palabras: la libertad de opinión es un derecho, un derecho que también exige de quien lo usa mecanismos mixtos de autocontrol con sutileza pero sin perder firmeza. Asimismo, extremo cuidado en el manejo de fuentes o noticias que afectan la honorabilidad de personas e instituciones.

Estas altas responsabilidades están casi totalmente en manos de los medios en este tercer milenio. Seamos siempre -los que nos aventuramos a escribir- éticamente responsables en función del soberano al que nos debemos: el público lector de Santa Cruz, Bolivia y el mundo. Deseo larga vida a El Deber en esta nueva etapa de su fecunda existencia, la que con certeza estará signada por el éxito.


Publicado en fecha: 7 de diciembre de 2012
Escrito por: Agustín Saavedra Weise

 

Los más Recientes



Copyright © 2013 - Todos los Derechos Reservados

Telf. de contacto: 74969109 Diseñado por: Vicente Candaguira