El carbón: villano y protagonista

Vivimos épocas signadas por la controversia acerca del cambio climático. Toneladas de papel -que resumen miles de horas de reuniones sobre el tema- e innumerables trabajos de investigación y de opinión, inundan anaqueles de bibliotecas con respecto al tema. Asimismo, se coincide en que el ciclo histórico de los llamados combustibles fósiles llegará pronto a su fin.

Empero, ello no es tan simple ni parece que será así por un buen tiempo. Para comenzar, nuevos descubrimientos submarinos de petróleo con el uso de moderna tecnología acentúan la esperanza de prolongar su uso por varias décadas y encima de estos desenvolvimientos, tenemos ahora el llamado “shale gas”, el gas producto de rocas esquistos que abre nuevas perspectivas de abundancia de este hidrocarburo.

Pero por encima de todo y de todos, prevalece el viejo carbón de roca de la revolución industrial. Es por eso que hay que diferenciar entre combustibles fósiles sin meterlos a todos en un mismo saco. Una cosa es carbón, otra petróleo, otra el gas, aunque los tres son llamados genéricamente “ combustibles fósiles”. El carbón es el villano del momento pero también es protagonista de primer nivel. La demanda de carbón sigue creciendo y su uso se extiende, pese a ser tan contaminante.

La energía generada vía carbón supera al conjunto de otras modalidades energéticas, tanto la sumatoria de los hidrocarburos como la de las energías limpias de origen vegetal. Guste o no, el carbón es el rey. En China y en la India su uso es masivo. En Estados Unidos y Europa se consume bastante carbón pero su uso se ha estancado en términos relativos.

El carbón sigue siendo la fuente más barata para generar electricidad. Según la Agencia Internacional de Energía (AIE) solamente entre China y la India empujarán la demanda de carbón en un 75% de su crecimiento antes de 2035 y a ese paso, ya en 2030 el carbón será la principal fuente energética mundial. Si esto no es un retroceso en términos del debate sobre el cambio climático, no sé que más podría serlo…

El uso del carbón es la mayor fuente de emisión del dañino dióxido de carbono que crea el llamado “efecto invernadero” y contamina al planeta. Con su demanda en ascenso, es un hecho real que el carbón seguirá siendo el gran protagonista energético y en paralelo un gran villano ambiental.

El problema del cambio climático, como se ha expresado en la AEI, es ahora un problema del carbón. No se vislumbra una solución global en lo inmediato a esta situación, prueba irrefutable de la enorme diferencia entre retórica internacional y hechos concretos. Si a ello le agregamos la alarmante deforestación de una de las regiones que provee la mayor humedad de la corteza terrestre, la cuenca del Amazonas, el problema se agudizará.

Al respecto, según el periodista Juan Forero del “Washington Post”, Bolivia es el país amazónico que en proporción a su parte que le corresponde en la cuenca es el que más deforestación sin control realiza. ¿Qué tal esta dura realidad frente al repetitivo discurso demagógico de la “Pachamama”? La racionalidad económica se opone a la racionalidad ambiental. No son buenos los augurios para el mundo en lo que hace al cambio climático.

Otro gran mecanismo contaminante es el ganado, pero eso y sus consecuencias merecen una futura nota. Ahora quería compartir con ustedes la verdad de las verdades en materia de energía para los años venideros: el carbón reina y su sucio humo seguirá opacando las reuniones burocráticas sobre el saneamiento del medio ambiente.


Publicado en fecha: 7 de septiembre de 2012
Escrito por: Agustín Saavedra Weise

 

Los más Recientes



Copyright © 2013 - Todos los Derechos Reservados

Telf. de contacto: 74969109 Diseñado por: Vicente Candaguira