PREOCUPANTE DESFASE EDUCATIVO

Las frías estadísticas nos señalan que en Bolivia –al igual que en muchos otros países latinoamericanos- persiste la tendencia estudiantil de enrolarse en las llamadas carreras “tradicionales”, tales como abogacía, economía y ciencias sociales.

Pese al auge de la nueva tecnología y de incentivos adicionales para cursar otras profesiones, gran parte de los universitarios siguen ese acostumbrado rumbo. Resultado: tangible presencia de un exceso de  graduados en carreras clásicas y falta de profesionales en otras áreas vitales para el  país. Al unísono, muchos nuevos egresados no consiguen trabajo o deben competir duramente entre sí en la arena laboral, ya que -por un cálculo elemental- la demanda  de sus oficios resulta menor que la  enorme oferta existente  de recursos humanos en las carreras más cursadas.

No en vano, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) publicó recientemente un estudio titulado  “Desconectados. Habilidades, Educación y Empleo en América Latina”, en el que llama la atención acerca de la creciente brecha que existe entre la educación formal que se brinda en los países de América Latina y el acceso al mercado laboral. El informe demuestra que muchos sistemas educativos están completamente desfasados  con respecto a la realidad y por tanto, “desconectados” del ámbito laboral. El documento del BID resalta  la gran brecha  existente entre las habilidades que se aprenden y lo que necesita y pide el mercado para  los jóvenes  de América Latina.

El peligro de una creciente desocupación juvenil no es cosa de poca monta. Puede ser fuente de descontentos y rebeldías de naturaleza social. Es por eso que tanto en la secundaria y escuelas técnicas como en institutos de formación superior, debería hoy en día afirmarse la idea pragmática de la “utilidad” de la carrera en términos laborales por encima de la obtención de títulos pomposos que al final de poco sirven  ni para conseguir empleo ni para el desarrollo. El mundo ha cambiado; también deben cambiar los sistemas educativos a fin de brindarle a las nuevas generaciones mayores posibilidades de trabajo y superación.

Sería conveniente que las autoridades educativas bolivianas tomen al toro por las astas y se aboquen de lleno a la creación de nuevas ofertas de estudios basadas en las imperativas tendencias que impone este dinámico Siglo XXI. Abogados, economistas, sociólogos y psicólogos (por citar algunas carreras) ya los tenemos en abundancia, dicho esto con todo respeto a esos profesionales. Al mismo tiempo, he aquí que faltan  angustiosamente otros profesionales técnicos que  Bolivia precisa con urgencia para superar sus limitaciones y promover políticas de crecimiento integral.

Un positivo giro de la situación  le daría a los jóvenes del futuro inmediato legítimas realidades en materia de  trabajo, auto satisfacción y progreso personal, en lugar de que anden –como sucede con muchos hoy- amargamente desocupados con sus flamantes diplomas bajo el brazo y listos –con razón- para generar legítimas revueltas por no tener plena inserción en la sociedad al  permanecer desempleados o sobreviviendo mediante trabajos  muy menores a las expectativas  que se crearon anteriormente.  Urge, por tanto, superar el desfase educativo. Ojalá así se haga y pronto.


Publicado en fecha: 27 de abril de 2012
Escrito por: Agustín Saavedra Weise.

 

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