CAMBIO EN EL EJE ENERGÉTICO MUNDIAL

            Varios expertos y periodistas especializados del área reconocen ahora un hecho fundamental que comienza a revolucionar el mundo de la energía: el centro de gravedad del petróleo mundial gira  hacia las Américas. Al unísono,  la dependencia  norteamericana de los países productores del Golfo Pérsico se amengua progresivamente por el auge de las ventas de todos los nuevos productores continentales que se suman a la tradicional Venezuela, aún líder en ese campo de las exportaciones.

Desde Alaska hasta Tierra del Fuego, surgen diversos descubrimientos de grandes depósitos de gas y petróleo, los que una vez entrados en producción podrán aliviar las necesidades internas de países tales como Argentina y Brasil, al mismo tiempo que generarán significativos saldos exportables.

La geopolítica energética mundial se alterará notablemente con este nuevo auge y ello merece destacarse. Inclusive Estados Unidos ha aumentado notablemente su producción;  el sueño de la autosuficiencia para la superpotencia ya no es algo imposible. Por supuesto que los recursos energéticos provenientes de los países del Golfo Pérsico serán aún vitales para Europa y EE.UU., pero hay esperanzas concretas de disminuir su tremenda influencia del reciente pasado.

En la medida en que surgen nuevas tecnologías y nuevos descubrimientos, la producción en las Américas se acrecienta positivamente. De la misma manera, surgen potenciales inversores nuevos o los que están  operativos incrementan sus niveles de  inyecciones de capital para generar mayores prospecciones o explotaciones directas. En este contexto del nuevo “boom” interamericano en materia de energía, sobresalen  junto con EE.UU. países grandes tales como Brasil, Canadá, Colombia, Argentina y México, pero también  hay enormes posibilidades para países más pequeños como Bolivia. El tema fundamental -repetitivo hasta el cansancio para el caso boliviano- estriba en asegurar mecanismos  estables políticamente y de largo aliento, con una amplia seguridad jurídica que fomente inversiones en energía capaces de generar  auténticos cambios estructurales, no los de simples rótulos, como sucede al presente.

Las nuevas modalidades del “gas shale” y otros yacimientos de gas en rocas han pateado el tablero de la producción normal gasífera como elemento residual generado básicamente mediante la búsqueda primaria de petróleo. Bolivia debe ser consciente de ello y estimular lo suyo mientras otros siguen su propio camino. No puede ser que tengamos dificultades gasíferas ahora cuando  hasta hace pocos años se hablaba de Bolivia como “hub” energético del Cono Sur. Hay que estimular lo que corresponda, y explotar lo que  humanamente pueda explotarse. Los recursos energéticos son esenciales para el crecimiento económico y para la generación de divisas, así como para garantizar el desarrollo de muchas industrias, particularmente la siderurgia boliviana con base en el Mutún.

Si esta vez en Bolivia perdemos otro tren, ya no sabemos cuando vendrá el otro y por tanto, tal vez quedaremos rezagados definitivamente. Conviene  en el momento presente aprovechar el interés multinacional por los nuevos descubrimientos energéticos en el hemisferio occidental y sacar para Bolivia  todas las ventajas posibles, asegurándonos la legítima tajada que nos corresponde en ese campo. Ojalá así se haga y se proceda en consecuencia.


Publicado en fecha:
1 de junio de 2012
Escrito por: Agustín Saavedra Weise.

 

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