BRASIL PROSIGUE CON FIRMEZA SU REARME

Aunque su ritmo de crecimiento comienza a prender luces amarillas de precaución y muestra claros signos de desacelerarse, Brasil -hoy la sexta economía mundial, con aspiraciones de llegar al quinto lugar desplazando a Gran Bretaña de esa posición- prosigue el armamentismo iniciado durante el gobierno de Lula Da Silva, ahora acelerado por la presidente Dilma Rousseff.  La primer economía sigue siendo EE.UU.  seguida de China, Japón, Alemania y el Reino Unido. Luego de Brasil quedó Francia, potencia “desplazada” por el gigante sudamericano en 2011 al séptimo puesto en el “ranking” económico mundial.

La idea central  brasileña radica en la modernización completa de sus cuadros militares para así ir de la mano con una mayor presencia internacional y fortalecer sus aspiraciones de pasar a ser miembro permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas una vez se reforme la Carta de esa organización. La propia primer mandatario del país vecino aseguró poco tiempo atrás que "Un estado que aspira a tener dimensión internacional tiene que tener en las fuerzas armadas un ejemplo de su capacidad. Es imprescindible disminuir nuestras vulnerabilidades, modernizar los medios operativos e integrar cada vez más las tres fuerzas”.

La Estrategia Nacional de Defensa  es el documento matriz  doctrinal para la consecución del rearme brasileño. Sobre ella ya hicimos un comentario hace un par de años. En base a ese importante documento, se calcula que el gasto militar  brasileño podría superar los 35.000 millones de dólares. Cada una de las tres fuerzas tradicionales -marina, aviación y ejército- será debidamente potenciada. En el campo naval se contará con un submarino nuclear y en el aspecto fluvial se espera contar con una vasta flota interna que cubrirá la cuenca amazónica y otras áreas hidrográficas de naturaleza estratégica.

Recordemos que el Brasil posee el 12% del agua dulce del planeta. Esa sola situación amerita un estudio especial de defensa y protección del líquido elemento, recurso natural vital para la vida, la agropecuaria, el sector industrial y el desarrollo integral. Por el aire, Brasil ya ostenta varios aviones no tripulados (los llamados “drones”) aptos para tareas de inteligencia y control fronterizo, particularmente en lo que hace al tráfico ilícito de narcóticos. Asimismo, cuenta con importantes plantas de construcción aeronáutica civil y militar, siendo EMBRAER la empresa más destacada en ese campo.

En este tercer milenio Brasil no tiene amenazas inmediatas ni rivalidades  directas en el área regional. Argentina hace tiempo que quedó muy atrás. Además, la creación en 1991 del Mercado Común del Sur (MERCOSUR) marcó el sano inicio de un concepto de integración que superó los antagonismos bilaterales entre Brasil y Argentina que fueron frecuentes durante los Siglos XIX y mediados del XX. Por último, conviene puntualizar que las fuerzas armadas del país rioplatense no están en condiciones de competir con nadie. Se encuentran diezmadas  desde hace tiempo y sin contar con nuevo material bélico de avanzada.

Los criterios armamentistas brasileños, en definitiva,  son más de naturaleza geopolítica regional y hasta global. Corresponden  en sí a la expansión mundial que aspira, con particular énfasis en su entorno inmediato, en la plataforma continental submarina y en las importantes relaciones  comerciales que sostiene con varios países africanos del otro lado del Atlántico.


Publicado en fecha: 20 de abril de 2012
Escrito por: Agustín Saavedra Weise.

 

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