AUGE DE MÁQUINAS BÉLICAS ROBOTIZADAS

En estas épocas globalizadas la lucha convencional del pasado está siendo paulatinamente reemplazada por una parafernalia informática y digitalizada que dirige o lleva a cabo movimientos bélicos de toda naturaleza desde larga distancia. Asimismo, nuevas máquinas irrumpen en la escena, alterando todos los conceptos del pasado sobre la manera de  conducir una guerra.

Sin ir muy lejos, es común hoy en día la presencia en los cielos de los “drones”, aviones  no tripulados que se manejan desde una computadora. Estas aeronaves sirven para incursiones de inteligencia militar en todos los campos: desde tomar fotografías o vigilar cierto lugar hasta bombardearlo con misiles de alta precisión. Y todo dirigido  a control remoto desde consolas que pueden encontrarse a muchos kilómetros de distancia. Hasta países limítrofes a Bolivia (Chile y Brasil) ya cuentan con esta clase de aeroplanos que se usan actualmente para controlar movimientos sospechosos en las fronteras, particularmente el tráfico de estupefacientes.

La informática tiene en sí -y a su turno- sus propios enemigos mortales: los llamados “hackers”, verdaderos piratas del ciberespacio capaces de bloquear cuentas, paralizar sistemas y ejercer diversos actos delincuenciales o de sabotaje a través del acceso a las configuraciones internas de estados, empresas y organizaciones diversas. Es más, las principales potencias del mundo se valen de sus propios hackers para neutralizar a los contrarios o perpetrar ataques  cibernéticos contra objetivos determinados en áreas de interés estratégico, como ser banca, comunicaciones, servicios comerciales, transportes, etc.

En el campo legal, muchas de estas nuevas máquinas -en particular el uso de aviones robotizados- aún no están debidamente reglamentadas por el Derecho Internacional Público pero ellas ya hacen lo suyo. Son varios los bombardeos y muchas las muertes ocasionadas mediante estos nuevos elementos técnicos cuando son usados para el ataque o la destrucción. Es más, Estados Unidos ya no tiene el monopolio. Se sabe que en Rusia, China y Europa hay máquinas similares con las mismas condiciones posibles de letalidad. Por otro lado, se sabe que más de 50 países han adquirido vehículos aéreos no tripulados. El mundo pronto puede llenarse de “drones” que irán y vendrán con sus mortales armas, disparando por doquier al gusto e interés de cada país que los tiene.

Desde las épocas de George W. Busch y su doctrina de “guerra preventiva”, se ha ido creando una norma implícita, la que permite atacar objetivos que representan potenciales amenazas. La comunidad internacional no ha reglamentado nada aún. En este campo –como en muchos otros- la realidad política supera de lejos a las normas establecidas en el mundo civilizado, aunque –tarde o temprano- las flamantes armas deberán adecuarse jurídicamente  a la nueva realidad.

Por ahora EE.UU tiene una superioridad abrumadora en materia de “drones”. Los especialistas afirman que las fuerzas armadas norteamericanas cuentan con por lo menos 7.000 aparatos de ese tipo. Pero de acuerdo a lo expresado, esta ventaja puede irse aminorando paulatinamente al mismo tiempo que otras naciones construyen sus propios drones o los compran con el pretexto de “vigilar” para luego usarlos como elementos destructores, lo que no es nada complicado. Estas nuevas armas reflejan un cambio total con respecto a la manera en que pretéritamente hemos vivido épocas de conflicto. Y vaya uno a saber lo que nos deparará el futuro próximo. Así anda el mundo…


Publicado en fecha: 16 de marzo de 2012
Escrito por: Agustín Saavedra Weise.

 

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