TRES GARGANTAS, BRASIL  Y “BELO MONTE”

El año pasado me referí al tema de las nuevas represas en Brasil (octubre 15/2010, “Brasil y sus nuevas represas ecológicas”), básicamente Santo Antonio, Jirau y Belo Monte. Las primeras ya están en fase final a lo largo del Madera, cerca de la frontera con el departamento boliviano de Pando. La última -sobre el río Xingu- acaba de ser formalmente aprobada para su inicio. Recordemos  que Brasil ya tiene en operación arriba de 650 represas y que el 80% de la energía de nuestro gigantesco vecino se produce a través de la utilización de recursos hídricos.

Belo Monte será la tercer hidroeléctrica más grande del mundo, inmediatamente detrás de la también brasileña de  Itaipú –en la frontera con Paraguay- y de la  mayor represa de todas, “Tres Gargantas” en la China. Esta última ha sido objeto de duras críticas por graves inconvenientes en materia de contaminación y riesgos ecológicos. El gobierno chino reconoció la existencia de problemas urgentes a ser resueltos, tales como  mejorar las condiciones de los desplazados -cientos de miles de personas-, proteger el medio ambiente y evitar catástrofes geológicas. Según “El País” de Madrid, China admitió que 400.000 personas no tienen acceso al agua potable en la zona del embalse. Reconoció también la contaminación del agua y corrimientos de tierra en el entorno  de la presa que hasta ahora venía minimizando. A pesar del preocupante comunicado oficial chino,  el diario español afirma que el proyecto no está en discusión, pues Beijing lo apoya  con firmeza.  Y agrega: “China se ha impuesto un exigente plan energético con el ambicioso objetivo de reducir su dependencia del carbón y apuesta ahora por las energías eólica, nuclear e hidrológica”.

Pese a estas noticias  que afectan a  Tres Gargantas, en el lado opuesto del planeta el gobierno brasileño pondrá en marcha otro gran proyecto: Belo Monte. Luego de muchas discusiones, parece que la construcción de esa represa se  iniciará pronto. Belo Monte será capaz de producir 11.233 MW de energía. La electricidad será usada para extraer y refinar depósitos de mineral de la cercana zona del Pará. El proceso empleará aproximadamente  a 16.000 trabajadores. A su vez, varios centenares de kilómetros cuadrados serán inundados por el embalse y la etnia amazónica Juruna deberá ser desplazada de sus ancestrales lugares de vida.

Belo Monte es la principal de unas 60 nuevas represas que Brasilia espera poder construir en los próximos 20 años a lo largo de la cuenca amazónica. Los potenciales daños al medio ambiente aún no han sido cuantificados del todo para este extenso conjunto de proyectos hídricos. El órgano encargado del medio ambiente del Brasil emitió hace poco la licencia respectiva para la construcción de Belo Monte. Aunque sigue la polémica, varios medios aseguran que la administración de Dilma Rousseff no dará marcha atrás. Ya hay hasta un consorcio establecido para iniciar las obras, cuyo costo será de  aproximadamente 17 mil millones de dólares.

La  actual discusión por Tres Gargantas en China está creando suspicacias acerca de nuevas mega represas en el Brasil tales como la de Belo Monte. Se impone en este último caso un auténtico desafío de desarrollo sustentable. Los países precisan energía, el agua la da limpia y en forma abundante, pero hay que poner en el platillo de la balanza  el conjunto de problemas que arrastra la construcción de una represa: zonas a inundarse, tamaño del dique, gente desplazada, aspectos socio-ambientales, etc. Ojalá se encuentre un verdadero equilibrio entre progreso y naturaleza.


Publicado en fecha: 10 de junio de 2011
Escrito por: Agustín Saavedra Weise.

 

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