SIGUE EL AUGE: ESPACIO Y MATERIAS PRIMAS

El 25 de mayo de 2007 me referí  en esta misma columna  a la lógica del espacio en relación con los recursos naturales. En esa oportunidad expresé: “precisamos espacio para comer, dormir, sentarnos; para cultivar, para criar ganado, para montar una fábrica; hasta para pelear precisamos de una dosis espacial que nos permita realizar nuestros movimientos, sea en una pelea entre dos o en una lucha entre naciones. Al final, el espacio es siempre necesario e imprescindible.  Sólo aquél (o aquello) con espacio adecuado crece y sobrevive.

El tema que he planteado hace ya tres años –para  modesta satisfacción del suscrito- fue tomado en estos días como punto de partida de diversos analistas de calibre, el argentino Rosendo Fraga entre ellos. Por mi parte, expreso una vez más  lo manifestado tiempo atrás: seguimos observando en el presente una creciente revalorización del espacio geográfico y de las materias primas. No en vano la superpotencia de ayer y la única superpotencia de hoy, Rusia y Estados Unidos (éste último con dominio militar unipolar desde el colapso de la URSS) han sido lo que fueron, son lo que son: a niveles razonables de población ofrecen formidables espacios con abundantes recursos naturales. China y Brasil surgen ahora incontenibles y de la misma manera. La carencia de espacio  en el largo aliento hará vulnerables al Japón como a gran parte de Europa.

El actual momento histórico favorece netamente a los países con espacio y recursos naturales. Los estados emergentes con amplios territorios son los dueños del futuro.  Y entre éstos, los productores de alimentos llevarán la ventaja. El viejo dicho “barriga llena corazón contento” encierra una enorme sabiduría  más allá de su simpleza. Quien come bien, estará siempre mejor y más fuerte que el que  apenas se alimenta. Es por eso que las naciones productoras de alimentos para sí y para el mundo tienen su futuro garantizado,  tienen  además un poder “per se” que les otorga capacidad estratégica a nivel global. Esta  elemental lectura realista de situación no se la asimila en Bolivia y es por eso que el sector agropecuario  extensivo atraviesa tantos problemas.

Ni la tal “maldición de los recursos naturales” que algunos pregonan ni el desdén por el espacio tienen asidero. El verdadero fantasma estará en el marco de sociedades superpobladas y sin recursos que podrán llegar al límite de su desesperación en un cercano futuro. El tiempo no trabaja a favor de los países pobres en espacio. Más espacio significa comida, materias primas, mayor libertad de movimiento, más lugar para la gente propia y hasta para la ajena. Quien tiene espacio suficiente no necesita dejar emigrar a su gente o limitar nacimientos; tal vez  más bien invite a otros para que vengan.

He aquí un esbozo indirecto de las puntuales tareas pendientes  para Bolivia, país bendecido con  abundante espacio, materias primas y poca población. Tales tareas pendientes  deben cumplirse a la brevedad. Si bien espacio y recursos naturales son factores fundamentales, cabe acotar que sin el esfuerzo gubernamental y las acciones colectivas de nada sirven, salvo para alimentar apetitos foráneos que  ansiarán codiciosamente aprovechar lo que el ineficaz no hace. Y eso es peligroso, ya nos lo enseñó la historia. Bolivianos: a las cosas.


Publicado en fecha: 14 de enero de 2011
Escrito por: Agustín Saavedra Weise.

 

 

Los más Recientes



Copyright © 2013 - Todos los Derechos Reservados

Telf. de contacto: 74969109 Diseñado por: Vicente Candaguira