LOS VAIVENES DEL LITIO: ILUSIONES Y REALIDAD

La Nación de Buenos Aires publicó el pasado domingo 7 de agosto una nota sobre el tema del litio  que motiva algunas reflexiones. Como es sabido, hay reservas de litio en Australia, China, Chile y en el norte argentino, por citar los sitios más relevantes. Aparte de ello, tenemos las reservas ubicadas en el boliviano Salar de Uyuni, consideradas una de las más grandes del mundo. Alrededor del tema del litio, ya en la década de los 90 hubo  allí un intento fallido de explotación que fracasó por no medir bien las consecuencias de actos de “soberanía”. Resultado: los potenciales inversores rápidamente hicieron valijas. De Potosí se mudaron a Salta y Jujuy, donde hasta ahora siguen extrayendo exitosamente ese mineral. 

Mientras acá continúan las idas y venidas en sucesivas olas de mitos e ilusiones demagógicas,  vemos que en otras partes se percibe la realidad real. La crónica mencionada nos informa que la demanda de litio no termina hasta ahora de despegar y que su “burbuja” está comenzando a desinflarse. Considerando que desde que se inicia el proceso exploratorio hasta que comienza la extracción pasan ya de por sí largos cinco años, el informe señala que  “los involucrados en el sector minero están advirtiendo que la fantasía generada en torno al metal, que atrajo no sólo a oportunistas privados sino también a políticos codiciosos, está poniendo en riesgo el negocio”.

La conclusión es devastadora: el mundo puede vivir sin el litio existente en el vecino país y eso hace que automáticamente razonemos que,  si es así,  también puede vivir sin el litio boliviano. Además, al definirlo como “recurso estratégico”, los políticos en lugar de aumentar incentivos los están disminuyendo.

Un reciente seminario sobre el tema del litio congregó a varios especialistas que intentaron revertir las ilusiones  acerca de este mineral. La noticia nos revela que el negocio del carbonato de litio es de apenas US$ 650 millones a nivel mundial. Chile es responsable del 30% y existen en este momento más de 90 proyectos en marcha, entre los que se incluyen algunos en China y Estados Unidos.

Prosigue el informe expresando que el mundo demanda  actualmente 150.000 toneladas anuales de carbonato de litio y si es que los autos eléctricos penetran fuerte en el mercado, podría llegar a poco más de 450.000 en 2025.  Concluye: “Las mineras en operación, sobre todo las chilenas, que tienen capacidad de producción ociosa, están aumentando su producción y, sumados los nuevos proyectos, no pareciera haber un problema de escasez para satisfacer la potencial demanda”. Corolario drástico: muchos se quedarán fuera del negocio y no habrán más inversiones en el corto plazo por existir exceso de oferta. Además, está el tema de la confianza. Si no hay confianza ni estabilidad jurídica, el inversor ni llega ni se interesa.

El 6% de la demanda actual se canaliza en baterías para vehículos. El metal representa a su vez el 2% de una batería automotriz. Por tanto,  queda desechada la idea de que el país que extrae el litio puede producir también las baterías con valor agregado. Chile tiene más de 30 años de explotación en litio y nunca pensó en baterías. Finalmente, siempre estará  latente la amenaza del desarrollo de otra fuente limpia de energía.

Sí, el litio tiene sus vaivenes y su brillo no es tan real como lo presentan. Este informe que divulgamos preocupa. O se hace pragmáticamente pronto algo concreto en Bolivia o será una oportunidad más echada por la borda. Así están las cosas.


Publicado en fecha: 19 de agosto de 2011
Escrito por: Agustín Saavedra Weise.

 

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