ACERCA DE LIBIA Y SU FUTURO INMEDIATO

Los recientes sucesos de Libia han sido masivamente divulgados, incluyendo la dramática  muerte de Muhammad Al Gaddafi, la misma que se produjo con  claros indicios de haber sido ejecutado tras su captura. Finalmente, los restos mortales del sátrapa libio fueron enterrados en un lugar desconocido, seguramente a los fines de evitar cualquier clase de futuro peregrinaje de adeptos o enemigos. Al respecto de su muerte, urge una investigación, tal como varias organizaciones internacionales y gobiernos lo han solicitado, ya que este tipo de acciones siempre son condenables, aunque se trate de un  cruel dictador. Todos los seres humanos tienen derecho a un juicio justo en el marco de la democracia. Asimismo, una cosa es morir en combate y otra el ser muerto a sangre fría, como aparentemente ocurrió con Gaddafi, al menos por lo visto en los confusos videos propalados por Internet.

Y hablando de democracia, veremos en el futuro inmediato cómo se maneja el Consejo Nacional de Transición (CNT)  de aquí en adelante para encauzar positivamente a este país del norte africano, sobre todo luego de varios meses de rebelión abierta contra el largo régimen de Gaddafi que duró más de 40 años.

Libia es rica en petróleo pero escasamente poblada y con grandes desiertos. Sus habitantes están reunidos socialmente alrededor de varias tribus de tendencia anárquica, salvo los períodos de la  anterior monarquía y de la dictadura recientemente terminada que lograron unirlos, casi siempre a la fuerza. Será muy difícil crear una conciencia democrática nacional que supere las pugnas tribales en aras del bien común. Ojalá eso suceda, pero no puede descartarse una nueva oleada de problemas ante la ausencia de un claro liderazgo por el lado del CNT.

El movimiento revolucionario libio ha sido parte de la llamada “primavera árabe” y otro gobierno totalitario fue desplazado. ¿Quién sigue ahora? Todos los ojos apuntan a Siria, pero habrá que ver si los estados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) se muestran tan decididos allí para actuar, tal como lo hicieron en Libia acompañando a la rebelión con sus bombardeos aéreos y las posturas políticas de sus diversos dirigentes. Un tufillo de hipocresía sopla inevitablemente en el ambiente al comparar las acciones de las potencias occidentales en Libia frente a la tibieza con el dictador sirio y el resto de los absolutismos que aún permean la región, particularmente a lo largo de la península arábiga.

Volviendo a Libia, creo que la cosa allí recién comienza. Salvo que ocurra un milagro, pienso que a corto plazo afloraran disidencias entre los miembros del CNT y es probable que vuelva la violencia. Ojalá me equivoque, pero la historia siempre tiende a repetirse. Por eso opino modestamente que aún nos esperan muchas ingratas sorpresas en Libia antes de que ese desventurado país reinicie el camino hacia la construcción de una institucionalidad democrática en el marco de un proceso de desarrollo político y económico que –si es bien llevado- tal vez pueda servir de ejemplo para esa convulsionada  parte del mundo. Caso contrario, el camino estará pavimentado para otra dictadura. Ojalá esto no suceda.


Publicado en fecha: 28 de octubre de 2011
Escrito por: Agustín Saavedra Weise.

 

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