EXTRANJEROS: EXIGENCIAS  Y DISCRIMINACIÓN

México vive lamentándose de los excesos en Estados Unidos para con mexicanos residentes en ese país. Pocos saben sí, que México es mucho más arbitrario con los pobres centroamericanos que ingresan a su territorio. Algo similar a ese doble estándar  ocurre en Bolivia. Cada vez que a un boliviano se le toca un pelo fuera de nuestras fronteras se pone el grito en el cielo, pero a pocos se les ocurre  indagar acerca de cómo se trata al extranjero aquí.

Tenemos el oprobio de contar con casi un cuarto de la población en el exterior por falta de oportunidades locales. De éstos, son centenares de miles los radicados en  Argentina. Una vez que son residentes legales, nadie los molesta allí;  solamente les cabe respetar  leyes, costumbres y autoridades.

Los casos de ilegales y de extranjeros  delincuentes o peligrosos -que los hay-  quedarán para otra ocasión. Ahora nos ceñiremos a quienes tienen  papeles en regla -o quieren tenerlos- para trabajar honestamente en Bolivia.

Los inmigrantes bolivianos legales jamás son objeto de censos, registros, suspicacias u otras odiosas exigencias en gran parte del mundo. Viven y trabajan tranquilos en función de sus posibilidades. Si hacen algo incorrecto, se harán pasibles a las sanciones del lugar. Punto. Esto no sucede en Bolivia  con los extranjeros y es malo, realmente malo.

Veamos lo contado por un  profesional argentino que trabaja en nuestro país. A fin de residir en Bolivia debe contar con pasaporte, aunque éste no sea necesario para ingresar al país. Además, hay que sacar un certificado de INTERPOL que tarda 3 meses y tener visa de objeto determinado. El trámite por un año, con gestor -porque sin gestor es misión imposible-, cuesta 600 dólares. Cuando se vence hay que hacer todos los trámites de nuevo y sólo por otros dos años, lo que cuesta unos 700 dólares extras. Al vencer hay que hacer el de tres años, y recién el de radicación definitiva (o sea después de 6 años), que dura lo que dura el vencimiento del pasaporte y luego hacerlo de nuevo… ¿Qué tal?

Si se trata de cónyuge extranjera (o) casada (o) con boliviano (a) en lugar de obtener automáticamente su documento  y residencia en Bolivia contra presentación de papeles propios más libreta de matrimonio, también tiene lugar un largo proceso de tramitaciones. Por encima de esta  penosa ordalía burocrática, cada vez que se viaja al exterior hay que pagar  una multa si los papeles no están concluidos o simplemente se paga por el hecho de ser extranjero. Y no hay atención médica gratuita ni educación pública, ni nada parecido. En cuanto alguien protesta le dicen "Ud. es extranjero", como si eso fuera la peste. Si el extranjero es caucásico, peor aún, mayores son las incomodidades o malos tratos. Todo este racismo y discriminación suena increíble, pero  es absolutamente cierto.

Y esta xenofobia no sucede en ningún país comunista ni en  Europa ni en EE.UU. Sucede en el actual Estado Plurinacional de Bolivia. Es más, la cosa viene desde mucho tiempo atrás. Hoy sigue igual o peor.

Una norma internacional básica es la de la reciprocidad. Tarde o temprano, otros países -por natural represalia ante el mal trato  inferido a sus nacionales- actuarán en forma idéntica con nuestros compatriotas residentes allá. En ese momento, no habrá cómo ni de qué quejarse… ¡¡Por favor!! Esto debe cambiar pronto en Bolivia. Burocracia excesiva y trato inadecuado a extranjeros honestos con documentación en orden que radican o quieren radicar  aquí para trabajar en paz, tiene que terminarse de una vez por todas.


Publicado en fecha: 8 de abril de 2011
Escrito por: Agustín Saavedra Weise.

 

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