EL PADRINO EN UN MUNDO MULTIPOLAR

John Hulsman y Wess Mitchell  son autores de “La Doctrina del Padrino” (Princeton University Press). Esta señala las opciones posibles en el mundo para los Estados Unidos sobre la base de los principales personajes de la novela “El Padrino” de Mario Puzo y el film homónimo dirigido por Francis Ford Coppola.

El Padrino Don Vito Corleone tenía tres hijos: dos propios –Sonny y Michel- y Tom Hagen, huérfano irlandés adoptado. Los autores asimilan las pautas de comportamiento de cada uno a la manera en que Estados Unidos conduce sus relaciones exteriores. El hijo mayor Sonny es el violento, arregla todo mediante golpes y tiroteos. Muere acribillado en una emboscada. Tom es el negociador frío que sopesa factores en procura de una solución intermedia sin comprometer cuestiones básicas y tampoco estar en peligro. En lo que respecta al  hermano más joven, Michel (pese a que ni siquiera estaba pensado o programado), termina haciéndose cargo  exitosamente de los “negocios” de su padre y se transforma en el nuevo “Don”.

Hulsman y Mitchell consideran  que la “Doctrina del Padrino” refleja la forma en que se han manejado importantes cuestiones externas en los Estados Unidos, sobre todo ahora que  EE.UU. ya no puede imponer totalmente su hegemonía por el creciente avance de un mundo multipolar donde el poder no es único, pues se encuentra disperso entre varios actores (Rusia, Unión Europea, Japón, Alemania) y con algunos  emergentes en franco ascenso, particularmente China e India.

Sonny reflejaba posiciones extremas de “todo o nada”, “nosotros o ellos” y también elementos tipo guerra preventiva (pego fuerte  antes de que me peguen). Tras el ataque a Don Corleone, Sonny fue partidario de una represalia fulminante contra los enemigos de su padre.  Su reacción era típicamente conservadora. Tom, más moderado, piensa que pese a la desgracia ocurrida es mejor procurar un punto de convergencia que concilie los intereses encontrados de Don Vito con sus oponentes. Su punto de vista refleja al llamado “institucionalismo liberal”. Para hacer tal cosa se precisa  sí tener mucha fuerza, lo que la familia Corleone luego del atentado contra el Don no tenía. El poder absoluto que antes tuvo Vito Corleone se encontraba reducido y compartido con otros, tal como sucede con EE.UU. en el mundo de 2011. Michel, finalmente, opta por una estrategia realista, sin ataduras, fijaciones, ideologías o compromisos. Su objetivo es salvar a su padre de nuevos atentados y proteger los “negocios” de la familia Corleone.

El realismo de Michel le permite usar  mesuradas dosis de poder duro y de poder blando para lograr su propósito. Apuesta al tiempo con pragmatismo y mientras se aleja de Nueva York hacia Las Vegas, al mismo tiempo se fortalece, hasta que llega el momento en que da el mazazo final que restaurará el poder de los Corleone e impondrá respeto -y seguimiento para el futuro inmediato- por parte de los otros clanes mafiosos. En un mundo compartido, Michel se convierte en un “primus interpares”, un primer entre iguales. Esto, afirman los autores del libro, es lo que debería hacer EE.UU. en la hora presente. La flexibilidad pragmática de Michel sería el paradigma del momento para la actual  diplomacia norteamericana.

El texto comentado da para más y puede ser objeto de muchos otros comentarios críticos o favorables. La tiranía del espacio nos obliga a dejar aquí esta incompleta síntesis, cuya moraleja  final expresa que mientras más  crudamente realista  sea  quien gobierne un país, mejor se harán las cosas en materia de política exterior.


Publicado en fecha: 1 de abril de 2011
Escrito por: Agustín Saavedra Weise.

 

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