EL DEBATE SOBRE LA ENERGÍA NUCLEAR

De la misma forma en que se genera electricidad a través de plantas térmicas convencionales que queman combustibles fósiles, las plantas nucleares convierten la energía desprendida desde el núcleo de un átomo en energía de uso industrial, habitualmente electricidad. Sus entusiastas aseguran que se trata de una energía limpia sin emisiones de carbono. Los opositores arguyen los graves riesgos para la humanidad y la naturaleza susceptibles de ocasionarse por un derrame nuclear similar al de Chernobyl  de 1986, en Ucrania, cuando ésta era aún parte de la Unión Soviética.

En los últimos días el drama japonés ha renovado el debate sobre la materia. Los minuciosos nipones planificaron todo en sus centrales atómicas –incluyendo alta resistencia anti sísmica- pero se olvidaron de calcular el poder extremo de una ola gigante, de un Tsunami.  El mar embravecido golpeó a la central Fukushima  y la dañó, creando un justificado pánico ante un posible derrame nuclear.

Los contrarios al uso de centrales atómicas aducen que  muchas de éstas ya son obsoletas, reflejan pautas del siglo pasado, son un peligro para la salud, deben ser eliminadas y que lo que hace falta es desarrollar otros tipos de energías limpias o renovables tales como la eólica, geotérmica, hídrica, solar, etc. Los partidarios de la energía atómica expresan por su lado que hoy en día resulta casi imposible vivir sin ella y que su recambio por otras fuentes alternativas de poder resultaría muy caro e inconveniente. Un especialista argentino en el tema afirmó que “para obtener la energía de una central nuclear, es decir, 580 millones de vatios, se necesitarían 2.400.000 paneles para suplirla, es decir, un tercio de la superficie de la provincia de Buenos Aires”.
El debate es de naturaleza moral pero también con sólidas bases económicas e intereses múltiples, tanto ocultos como explícitos.

Hay  también mucho dinero invertido en plantas nucleares diseminadas a lo largo del mundo  y diversas industrias dependen de su eficiente uso. El tema conflictivo central en el caso nuclear es el de los desechos radioactivos, los que normalmente son enterrados en sitios especiales, aunque siempre pueden provocar potenciales daños ambientales.

La suba del petróleo volvió a poner de moda el tema nuclear y se hicieron nuevas plantas en varios países. Lo acaecido ahora en Japón reabre la discusión.  Veremos en qué termina esto.

El tema de fondo es la insaciable necesidad planetaria de energía y la búsqueda constante de nuevos medios para generarla. En todo caso y desde mi modesta opinión - sin ser experto ni nada por el estilo-, considero que las plantas existentes deben ser objeto de revisiones periódicas en los niveles más estrictos y bajo control internacional permanente de la oficina a cargo de las Naciones Unidas. Asimismo, debemos continuar procurando fuentes limpias y no tan problemáticas de energía, entre ellas particularmente el agua, los vientos y el sol. Nuestro apetito energético no tiene que llevarnos a potenciales desastres y a eso tienden, por lo visto, las centrales nucleares, por mucho que se hable de nuevas técnicas, modalidades de seguridad y  severas precauciones. Tal vez en el futuro el ser humano pueda usar mejor -para fines pacíficos- esa tremenda fuente de poder que resulta de la fusión del átomo, pero por ahora el tema preocupa y alarma,  con justa razón.


Publicado en fecha: 25 de marzo de 2011
Escrito por: Agustín Saavedra Weise.

 

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