DOS FUTURAS REPRESAS

ARGENTINO-BRASILEÑAS 

Las hidroeléctricas  binacionales de Garabí y Panambí han iniciado su proceso formal de futura construcción. Con el beneplácito de las Sras. Presidentes Cristina Fernández de Kirchner y Dilma Rousseff, poco tiempo atrás se realizó la apertura de ofertas para la licitación pública internacional de ambos proyectos. Estos producirán en conjunto al finalizar el proceso más de 2000 megavatios para su uso repartido entre la República Federativa del Brasil y la República Argentina.

El emprendimiento marca un hito positivo en la relación geopolítica de los dos países más grandes de la Cuenca del Plata, otrora enfrentados en esa región por diversas interpretaciones en torno al uso de las aguas de curso sucesivo. Ahora  los vemos empeñados en concretar proyectos energéticos de integración y uso común, algo verdaderamente digno de destacarse.

El costo de las represas superará los cuatro mil millones de dólares. Se espera que una vez culminados todos los procedimientos, estén en condiciones de operabilidad a partir de 2016. Tanto Garabí como Panambí son aprovechamientos ubicados en las localidades homónimas de la parte del río Uruguay que corre entre las fronteras de Argentina y del Brasil.

El financiamiento de las obras será compartido por los dos países. A la fecha se han presentado tres empresas para iniciar la ejecución de los trabajos primarios. Estas represas se agregan a las múltiples que tiene el Brasil repartidas a lo largo de su extenso territorio. En el caso argentino, será su segundo convenio binacional  de este tipo luego de la represa de Yaciretá-Apipé compartida con el Paraguay. Es un hecho que ciertas partes de la Cuenca del Plata en el tramo llamado de la “triple frontera” (Brasil, Argentina, Paraguay) y en los del río Uruguay se prestan para desenvolvimientos energéticos basados en el recurso agua. En la primer zona se encuentra la gigantesca represa brasileño-paraguaya de Itaipú,  segunda del mundo en tamaño y primera en poder de  generación eléctrica. Al mismo tiempo, la cuenca ostenta –como sabemos- a la Hidrovía Paraguay-Paraná, importante corredor fluvial de ingreso y salida de muchos productos agropecuarios e industriales del área.
No faltan posiciones contrarias a la construcción de las represas de Garabí y Panambí.

Diversos grupos ecologistas alegan potenciales calamidades en materia de salud y de anegamientos. Al respecto se han emitido  también informes alarmantes acerca de posibles enfermedades, contagios y otros eventuales desastres.  Más allá de la veracidad o no de dichas reclamaciones, es un hecho que las dos naciones seguirán adelante con el proyecto, tal como Brasil lo hace actualmente en Belo Monte pese a la oleada de críticas por esta represa que se ubicará en el área amazónica. La necesidad de energía para el desarrollo al final es la que ejerce prioridad tanto en Buenos Aires como en Brasilia. Lo importante en todo caso, será procurar al máximo la sostenibilidad de los ecosistemas del área y controlar adecuadamente la parte inevitable de anegamiento que surgirá al hacerse  realidad las  futuras represas. Según parece, el auge de la energía hídrica seguirá su curso ascendente.


Publicado en fecha: 23 de diciembre de 2011
Escrito por: Agustín Saavedra Weise.

 

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