EL BALANCE DE PODER EN LA HISTORIA MUNDIAL

El modelo de la llamada “balanza del poder” se remonta a mucho tiempo atrás. Forma parte -junto con la pirámide, la rueda, el hilo, la trama, el reloj y otros-, de los llamados modelos clásicos del pensamiento, esto es, figuras metafóricas creadas por el hombre y que intentaban describir determinada situación para determinada circunstancia.

Mucho antes de ser sistematizado en los modernos estudios de las relaciones internacionales,  al balance de poder se lo vivió y percibió en formas concretas. Dicho balance , empero, nunca fue totalmente estable. Tal como una onza extra en uno de los platillos desequilibra a la balanza común, cualquier movimiento físico, diplomático o militar podía alterar también el equilibrio en la vida de los pueblos. Es más, la eterna lucha por la hegemonía imponía realidades que continuamente alteraban la balanza.

Al mismo tiempo, los interesados en mantenerla hacían todo lo posible por disminuir la pretensión hegemónica de turno para retornar al equilibrio.  Ha sido así desde las más antiguas épocas, pasando por un amplio espectro  en el tiempo que abarca  -he aquí algunos ejemplos, no son todos los sucesos ocurridos-, las luchas entre Persia y Grecia, las conquistas de Alejandro el Magno, el imperio romano, las Cruzadas, el auge musulmán y luego el auge turco, las invasiones mongólicas de Gengis Khan, la creación de imperios europeos, las luchas napoleónicas, el poder naval británico, los intentos de dominio continental de Alemania en 1914 y 1939, el ascenso y el colapso de la Unión Soviética y del comunismo, agregando la Guerra Fría y el bipolarismo militar, el dominio estadounidense y su actual declive,  más el ascenso de China (como el de algunos países emergentes, caso Brasil y la India), creciente multipolarismo político y económico del presente, etc. Todos estos procesos en su momento entraron en declinación,  sucumbieron ante un conjunto de alianzas que volvieron a retomar el concepto de balanza de poder a fin de evitar renovadas ambiciones hegemónicas o se encuentran actualmente en curso. Ha sido  -y es- un “corsi ricorsi” a lo largo de los siglos la pretensión de dominio.

Simultáneamente,  siempre se creó una contrapartida coalicionada para romper hegemonías e intentar equilibrar las duras arenas de la política mundial.

No en vano, pensadores  especializados en la materia opinaron  a su tiempo sobre este tema tan crucial en el análisis de la situación internacional.  Para concluir nuestro breve comentario, vale la pena reproducir algunas ideas al respecto. El Ex Secretario de Estado (Canciller) de los Estados Unidos Henry Kissinger, sostuvo que “por lo general el equilibrio de poder es el resultado de un proceso de frustrar el intento de un país determinado por gobernar y sobreponerse a los demás”. El renombrado intelectual francés Raymond Aron dijo: “La política del equilibrio, en el nivel más alto de abstracción, se reduce a una maniobra para impedir a un Estado la acumulación de fuerzas superiores a las de sus rivales o aliados”. Finalmente, el geógrafo y geopolítico norteamericano Nicholas Spykman expresó: “El equilibrio político no es un regalo de los dioses ni es una condición inherente de estado. Resulta de la activa intervención del hombre, de la operación de fuerzas políticas. El Estado no puede costear el esperar pasivamente por el tiempo feliz para cuando un milagrosamente alcanzado balance de poder traiga paz y seguridad. Si desea sobrevivir el Estado, éste debe estar dispuesto a ir a la guerra para preservar el balance contra el crecimiento hegemónico de poder del momento”.


Publicado en fecha: 1 de julio de 2011
Escrito por: Agustín Saavedra Weise.

 

Los más Recientes



Copyright © 2013 - Todos los Derechos Reservados

Telf. de contacto: 74969109 Diseñado por: Vicente Candaguira