AMISTADES INCÓMODAS PERO CONVENIENTES

A raíz del revuelo ocasionado por la rebelión popular contra el dictador egipcio Hosni Mubarak, la revista Foreign Policy (www.foreignpolicy.com) en su edición del pasado 31 de enero apunta certeramente a otro grupo de aliados que tiene Estados Unidos repartidos por el mundo y que dejan mucho que desear en materia democrática. Como expresión cruda del realismo político y fruto de su papel como súper potencia  militar indiscutida, no resulta nada nuevo el comprobar que EE.UU. -al mismo tiempo que proclama principios democráticos- haga la vista gorda frente a déspotas cuya relación le conviene. Esta doble moral viene de mucho tiempo atrás, pero se hace cada vez más difícil de mantener en este mundo globalizado.

Veamos el recuento que hace la fuente citada, aunque creo que no agota el repertorio. Una vez lanzado Mubarak –por la presión de las circunstancias- al foso de las tarántulas, le quedan a los estadounidenses varios aliados incómodos pero considerados “esenciales” en sus respectivas regiones. 

La lista comienza con el rey Abdullah de Arabia Saudita, que ya tiene 86 años. Se especula que alguno de sus numerosos parientes será quien lo suceda en el poder.

El monarca controla inmensas reservas de petróleo y encabeza uno de los regímenes más represivos del mundo en donde las mujeres, además, prácticamente no tienen voz, voto ni derechos básicos. A este sátrapa saudí le sigue otro tenebroso personaje: Ali Abdullah Saleh, el hombre fuerte del Yemen unificado desde 1991. Solamente en ayuda militar, EE.UU. le proporciona a este tirano 250 millones de dólares anuales. Luego viene el jordano Rey Abdullah II, que aunque inició algunas tímidas reformas, sigue presidiendo un gobierno autoritario. El listado sigue con el líder etíope Meles Zenawi, quien también recibe cientos de millones de dólares de ayuda norteamericana por sus esfuerzos “estabilizadores” en un área plagada de problemas. A continuación aparece Yowei Museveni, hombre fuerte de Uganda y citado como “ejemplo” para la región por su lucha contra el SIDA y el impulso económico. Las violaciones a los derechos humanos no cuentan para nada en esta alianza entre Kampala y Washington.

De África pasamos al Asia Central, al  bajo vientre de lo que el gran geógrafo inglés Sir Halford Mackinder llamó el “heartland” (corazón terrestre o núcleo vital) de la isla mundial (África, Eurasia y Oceanía). Allí encontramos a Uzbekistán y Kazajstán como aliados claves de los Estados Unidos pese a sus gobernantes nada democráticos: Islam Karimov y Nursultan Nazarbayev respectivamente. No importa cuan despóticos  ellos sean, lo importante es mantener alianzas en esta zona clave –otrora parte de la extinta Unión Soviética- abundante en petróleo y gas natural. La lista la cierra Nguyen Tan Dung de Vietnam. El  país otrora enemigo (victorioso) de los Estados Unidos sostiene con su antiguo adversario una sólida relación de cooperación. No importa que el partido comunista vietnamita reprima a sus opositores o viole derechos fundamentales, la relación con EE.UU. mantiene su prioridad. China es otro caso fuera de la lista. EE.UU. critica tímidamente algunas cuestiones internas pero al final deja al régimen de Beijing hacer lo que quiera. La relación se sostiene sobre la base pragmática de conveniencias mutuas.

“Los países no tienen amigos, solamente tienen intereses”. Parece ser que esta vieja sentencia del realista Hans Morgenthau (1904-1980) se ha convertido  ahora en un verdadero axioma,  tanto de la política exterior norteamericana como de varios países europeos.


Publicado en fecha:
11 de febrero de 2011
Escrito por: Agustín Saavedra Weise.

 

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