UNASUR: BLOQUEO, QUINUA Y COCA

La politizada Unión de Naciones Sudamericanas (UNASUR) emitió un “Protocolo Democrático”  y varios otros enunciados en su declaración final, una vez terminada la Cumbre de Georgetown en Guyana la semana pasada.

La palabra “protocolo” seguramente  se utilizó para que  la expresión no coincida con la  actualmente en vigor Cláusula Democrática de la Organización de Estados Americanos (OEA). Es loable la defensa de la institucionalidad democrática por parte de UNASUR, pero el bloqueo anunciado ante posibles golpes de estado no deja de ser contradictorio. Por años los miembros de UNASUR se han venido quejando –colectiva e individualmente- del boqueo estadounidense a Cuba (que tiene un régimen dictatorial nada democrático), pero ahora salen con un procedimiento similar y en algunos temas inclusive mucho más duro.

Entre las medidas se encuentra el cierre de las fronteras de los países vecinos al afectado, la limitación del comercio y del tráfico aéreo, provisión de energía, etc. Cabe preguntarse si este protocolo se aplicará rigurosamente en primer lugar y además, queda flotando la idea de que los de UNASUR son como el popular dicho: “El Cura Gatica predica pero no practica”.

La iniciativa boliviana de obtener el apoyo de UNASUR para que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) declare al año 2013 como año de la quinua es positiva y merece aplausos. La quinua, esa antigua proteína de los incas tan útil  para la humanidad y extraordinariamente nutritiva, merece  sin duda alguna un reconocimiento universal. Ese maravilloso grano debería ser la verdadera planta sagrada de Bolivia, no así la controvertida coca, que también obtuvo apoyo de UNASUR. Al respecto, las noticias señalaron que el Gobierno boliviano   impuso en la Cumbre de UNASUR la defensa del cultivo y consumo de la hoja de coca y logró que el tema sea incluido en la declaración final que firmaron los mandatarios. La parte pertinente expresa: “Teniendo en cuenta la reivindicación de los valores de los pueblos, reconocieron que el masticado de la hoja de coca es una manifestación cultural ancestral del pueblo de Bolivia que debe ser respetada por la comunidad internacional”.

A su vez y con todo  mi respeto hacia quienes proclaman esta actitud frente a la coca y la defienden, conviene recordar que el  masticado es fruto del colonialismo español. Fueron los Conquistadores quienes impusieron el uso de la hoja de coca para explotar a los desventurados indígenas en las minas, haciéndolos trabajar como mulas y comiendo poco. La droga emanada de la coca les daba fuerzas extras y al mismo tiempo les quitaba el hambre. Era la cruel fórmula ideal para tenerlos sometidos, sin descanso y embrutecidos. Solo por este penoso antecedente histórico, el tal masticado de coca debería ser desterrado para siempre por el Gobierno de Evo Morales, el que se ha auto definido  en múltiples ocasiones como “profundamente anticolonialista”. Ello al margen de sus otras consecuencias (no buenas) para la salud, como también por el peligro de la generación de dependencia química que produce -con el uso continuo- la hoja de coca.

En todo caso y aunque UNASUR haya apoyado el pedido de la actual administración boliviana, falta un muy largo recorrido aún para generar  corrientes similares en Europa y en los Estados Unidos, como también en la ONU, donde  la hoja de coca viene siendo catalogada como sustancia peligrosa desde el año 1961.


Publicado en fecha: 3 de diciembre de 2010
Escrito por: Agustín Saavedra Weise

 

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