SEGUROS Y LA LEY DE LOS GRANDES NÚMEROS

         La llamada ley de los grandes números se refiere a los fenómenos eventuales que se producen o manifiestan al examinar continuadamente un mismo acontecimiento y que decrecen en su irregularidad hasta generar una constante. Cuando su aplicación se efectúa sobre un adecuado manejo estadístico, determina el grado de posibilidad de que se produzca “x” acontecimiento (fallecimiento, incendio, robo, etc.). Esta ley es la base fundamental de las matemáticas actuariales, especialización profesional compleja que -en nuestro caso- se refiere al cálculo concreto de las primas para la cobertura de riesgos en toda clase de seguros y en función de la masa asegurada.

La ley de los grandes números mide la frecuencia relativa de los resultados, los que  tienden a estabilizarse en cierta cantidad. Si tengo una masa asegurada de 100.000 personas, la técnica actuarial podrá asegurarme que solamente el 10% -como simple ejemplo, no necesariamente es así- será internado de urgencia o chocará su auto. Sobre esa base, dispondré de un monto promedio (o “prima”) a pagar y que será la base del seguro contra accidentes de autos o emergencia médica. Mientras la ley de los grandes números favorezca a la aseguradora, ésta mantendrá el valor de su prima o inclusive la reducirá si las probabilidades siguen estando a su favor. Si ocurre lo contrario -una brusca epidemia o demasiados choques- casi de inmediato el cliente verá que su prima sube de valor y hasta puede llegar a ser insostenible para su bolsillo. Recuerdo que en Argentina y luego de una serie interminable de robos de equipos de música en los vehículos, tales equipos dejaron de ser parte del seguro automotor. Así de simple, el seguro siempre se “asegura” el no perder. Es la razón esencial de su viabilidad para el largo plazo.

Todos los seguros para múltiples servicios se basan en la ley de los grandes números. Caso contrario, se vuelven económicamente insostenibles. Por tanto, jamás hay que confiar en la “voluntad social” de los seguros. Si son públicos, mayor razón, ya que prometerán y dirán lo que sea, pero a la hora de la verdad, las contrapartidas se ajustarán a patrones racionales.

Toda actividad de seguro cumple una importante función en la comunidad organizada. En los seguros privados las cosas son simples y certeras: se va al grano, se hicieron los cálculos previos, se paga la prima, el acuerdo es voluntario y punto. Hasta en los llamados “seguros sociales” patrocinados directamente o indirectamente por el estado y de naturaleza obligatoria, la compañía aseguradora primero debe asegurar su  necesaria sostenibilidad. Si no actuara así, el seguro no tendría una larga vida o no está manejado seriamente. La ley de los grandes números seguirá siendo siempre el principio esencial de todo seguro perdurable en el tiempo.

Ahora que se pregonan políticamente en Bolivia tantos tipos de seguros por parte del estado y de las regiones, cabe tener algo de desconfianza. Debemos recordar que el seguro –sea cual sea su naturaleza- tiene una base matemática y sobre ella funciona. Las promesas acerca de los seguros son  a veces expresión  ingenua de buena fe, pura demagogia o  simplemente dichas promesas se usan para encandilar al potencial usuario y obligarlo a pagar su prima. La ley de los grandes números al final es la que mandará para que el seguro sea viable, serio, sólido y de largo aliento, para beneficio de asegurados y asegurador. Esa es la real realidad.


Publicado en fecha: 9 de abril de 2010
Escrito por: Agustín Saavedra Weise

 

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