NORUEGA: UN EJEMPLO PARA DESTACAR

El reino de Noruega  es una monarquía constitucional. Forma junto con Suecia la península escandinava al norte de Europa. Su nombre justamente quiere decir en un antiguo dialecto germánico la “ruta hacia el norte”. Cuna -junto con Islandia- de los legendarios vikingos, grandes navegantes que se cree inclusive llegaron a las costas de Norteamérica mucho antes que Cristóbal Colón, Noruega actualmente ostenta uno de los índices más grandes de desarrollo humano.

Noruega combina una actividad de mercado libre con la intervención estatal  cuando así corresponda. Su población vive en bienestar y sin mayores desigualdades. Tradicionalmente dependiente de la pesca, eso cambió drásticamente al descubrirse grandes yacimientos petrolíferos en su mar territorial. El gobierno controla áreas claves de la producción, tales como el vital sector del petróleo. Noruega se encuentra ampliamente provista de otros recursos naturales, aunque sigue siendo altamente dependiente de su producción y de los precios internacionales de los hidrocarburos. Sólo Arabia Saudita y Rusia exportan más petróleo que Noruega, nación  que no forma parte del cártel de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).

Noruega debería interesarle a Bolivia como ejemplo de administración petrolera por parte del estado. YPFB  podría aprender mucho de la estatal del país nórdico. Estuvo en nuestro país una misión  proveniente de Oslo pero nunca se supo si algo se adelantó en la materia. Los noruegos podrían enseñarnos cosas muy buenas en materia de hidrocarburos y están dispuestos a cooperar.
Con un poco menos de cinco millones de habitantes, todos  los noruegos gozan de prosperidad. Para 2008 el ingreso per cápita año  alcanzó la enorme suma de 95.000 dólares.

Como se ha señalado en varios comentarios internacionales, las claves de Noruega son  estabilidad, igualdad y previsión. Noruega no cayó en el despilfarro que caracterizó a México en las décadas de los 80 y 90 del siglo pasado, pese a que en ambos estados el “boom” petrolero se inició casi simultáneamente. Por supuesto, tampoco hubo ninguna “bomba de la deuda” ni “efecto tequila” como sí lo hubo en el país azteca. Tampoco Noruega usó el dinero proveniente del petróleo para ejercer ningún tipo de liderazgo político o ideológico, al estilo del venezolano Hugo Chávez. Con el excedente se ha creado un fondo estatal que cubrirá futuras necesidades para el día que el oro negro se acabe.

El crecimiento noruego no provocó ninguna deformación social. Noruega es una sociedad próspera e igualitaria donde prácticamente no existe la pobreza, al mismo tiempo que los ricos no ostentan ni alardean, ya que eso está mal visto en una sociedad que se caracteriza por su austera modestia. Los servicios sociales son abundantes, en ellos  sí se invierte mucho dinero para precautelar y asegurar la salud y la educación del pueblo. El peor hospital noruego es mejor que cualquiera de los hospitales de Latinoamérica. Lo mismo cabe para escuelas u otras obras sociales.¡Cuán lejos estamos  en Bolivia de esas maravillas!

Hace 3 años Evo Morales reiteró que en 15 años más estaríamos como Suiza, otro pequeño gran país europeo de alta calidad de vida. Ahora en 2010 faltarían solamente 12 años para cumplir con el fantasioso alarde. La  dura realidad nos demuestra que seguimos  estando mucho más cerca de Burundi o de Mauritania que de Suiza o de Noruega...


Publicado en fecha: 19 de marzo de 2010
Escrito por: Agustín Saavedra Weise

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