LLEGÓ LA HORA DEL PODER URBANO

Según un interesante trabajo del politólogo  e internacionalista indo-americano Parag Khanna, el auge de las megalópolis ha comenzado (www.paragkhanna.com) y éstas  darán la pauta del orden mundial  emergente del tercer milenio.  Asevera que más que hablar de “aldea global” con respecto al planeta, deberíamos hablar  ahora de una red de enormes aldeas diferenciadas -pero todas poderosas- y que se encuentran esparcidas a través de los cinco continentes.

El mismo fenómeno que se observa desde hace rato en Bolivia es ya similar en el orbe:  más de la mitad de la población del mundo vive en las ciudades y esa tendencia crece rápidamente.  Por tanto, hablar hoy en día del “poder campesino” –al mejor estilo Mao Tsé Tung del  siglo pasado- o mencionar a las “masas campesinas” como “definitorias”, cada día tiene menos sentido, aunque varios políticos  locales aún no hayan asimilado la realidad.  La mecanización del agro por un lado y problemas derivados de las dificultades varias del ámbito rural, han hecho que la gente se arremoline en centros urbanos procurando mejor educación, más trabajo y nuevas oportunidades. Ello ha creado nuevas potencialidades pero, ciertamente, también nuevos y formidables problemas, como también hacinamientos y marginalidades.

Sólo 100 ciudades dan cuenta del 30 por ciento de la economía mundial y de casi toda su innovación, asevera Kanna. Agrega que la economía de Nueva York por sí sola es mayor que la de 46 naciones subsaharianas sumadas y Hong Kong recibe más turistas anualmente que toda la India, mientras centros históricos como  Londres o París  aún conservan su dominio. Estas  y otras ciudades son hoy motores de  la globalización. Su vitalidad perdurable se basa en el dinero, el conocimiento y la estabilidad.

Kanna cree que un nuevo tipo de megalópolis asoma en el horizonte y definirá el rumbo mundial.  Expresa que algunas ciudades  hasta le disputarán el poder a su propio país. Al respecto, recuérdese que en la década de los 60 eso sucedió entre  la ciudad-puerto Singapur y la Federación Malaya de la cual formaba parte. Singapur finalmente se independizó y le fue mejor que antes.

Hoy en día los esquemas tradicionales de las relaciones internacionales no sirven para entender al mundo del presente dominado por grandes ciudades. Aquí  y ahora no hay balanza de poder ni bloques, solamente hay centros urbanos de vasta influencia que albergan  por sí centenares de millones de seres. Asimismo, a las tradicionales ciudades de occidente hay que sumarle la diversa cantidad de nuevas megalópolis surgidas en Asia, África y América Latina. Este viraje geopolítico hacia nuevos centros de gravedad urbanos alterará el equilibrio mundial en forma impensable,  redefiniendo a los estados nacionales. Lo propio sucederá con el flamante “Estado Plurinacional” boliviano, creado con clara intención demagógico-populista y alejado de las realidades del mundo contemporáneo.

El futuro será de las ciudades. De allí surgirán los avances y allí se incubarán las crisis. Hay que seguir con atención este proceso. Monstruos al estilo Tokio, Calcuta, Shangai, México, San Pablo, Buenos Aires, ejercen un desproporcionado pero legítimo poder en sus propios países. Algo de eso también sucederá en Bolivia con el enorme crecimiento  urbano de Santa Cruz de la Sierra que continúa imparable. En el resto del mundo se observan  otros fenómenos similares. Las ciudades marcarán el rumbo, ya lo están haciendo. Ahora hay que hablar del “poder urbano”. El poder campesino quedó en la historia.


Publicado en fecha: 1 de octubre de 2010
Escrito por: Agustín Saavedra Weise

 

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