LA DOCTRINA NIXON, OBAMA, IRAK Y AFGANISTÁN

El 25 de julio de 1969 Richard Nixon formuló la doctrina que lleva su nombre. Anunció desde Guam que los Estados Unidos traerían de vuelta a sus soldados de Vietnam y que se entrenaría a los sudvietnamitas  para que puedan enfrentar por sí solos al Ejército de Liberación Nacional (Vietcong) que comandaba el gran  estratega  de Hanoi el general Vo Nguyen Giap. A partir de allí  EE.UU. comenzó la “vietnamización” y dejó un número reducido de militares para “ayudar a mantener el orden”. ¿Suena familiar?  Esto mismo acaba de anunciar –cambiando lo que hay que cambiar- el actual presidente estadounidense Barack Obama con respecto a Irak. 

Tal como lo dispuesto por Nixon marcó el inicio de la conclusión del largo conflicto del sudeste asiático  -que culminó  desastrosamente en 1975 con la toma de Saigón y la reunificación vietnamita-, en agosto de 2010 comienza el principio del fin de la malhadada intervención del país del norte en Irak.  Iniciada en marzo del 2003 y realizada unilateralmente sin el apoyo  del derecho internacional ni de varias naciones importantes, ha durado más de 7 años. Salvo los gastos de la Segunda Guerra Mundial, ésta ha sido la contienda más costosa que soportó EE.UU. Billones de dólares se gastaron y se seguirán gastando, aunque ahora en menor proporción. No hay aún una "Doctrina Obama" pero el principio es el mismo que el de la Doctrina Nixon: retirada "oficial" de tropas dejando un gobierno títere y un grupo militar de apoyo. Los iraquíes no tienen a un Nguyen Giap pero  parece que igual se las arreglarán para terminar de expulsar a los  norteamericanos y derrocar al  actual gobierno mediante sus crueles pero efectivas actividades terroristas de insurgencia. El futuro de Irak pende de un hilo y no se descarta  a corto plazo su división en tres estados menores: un estado kurdo al norte y otros dos gobernados por sunitas y shiítas respectivamente, dada la fuerte rivalidad  existente entre estas dos sectas islámicas. 

Le queda a EE.UU. otra papa caliente en Afganistán, más los tremendos problemas  que vendrán a corto plazo en Pakistán. El cuadro geopolítico de esta conflictiva región se complica en lugar de aclararse. Como lo expresé hace ya mucho tiempo –desde la  fallida intervención soviética en Kabul allá por 1979- los afganos siempre fueron un hueso duro de roer. Las peripecias  previas de británicos u otros anteriores aspirantes a conquistadores de ese aguerrido pueblo así lo comprueban. Actualmente, salvo la capital Kabul, los  opositores talibanes ejercen control de gran parte de Afganistán. El cultivo de amapola –materia prima del opio y de la heroína- bate récords mundiales pese a la intervención. Por más que EE.UU. hable  ahora de una “nueva estrategia”, los afganos no tardarán en conseguir que las tropas extranjeras se vayan. Como ocurrió en anteriores ocasiones, terminada la invasión foránea de turno, lo más probable es que las tribus afganas vuelvan a su juego históricamente predilecto: pelearse entre ellas.

Según las Naciones Unidas menos de la mitad de la población iraquí tiene agua potable y los alimentos están racionados. Todo esto sucede en un país con una de las reservas petrolíferas más grandes del globo… La sumatoria de la  terrible dictadura de Saddam Hussein y posterior intervención provocó muertes, hambrunas e incertidumbre con respecto al futuro de este desventurado país.

Obama está cumpliendo sus promesas pero es un hecho que el costo humano-material ha sido enorme. Seguiremos observando procesos dinámicos tanto en Irak como en Afganistán y Pakistán. Esto  será matemático.



Publicado en fecha: 27 de agosto de 2010
Escrito por: Agustín Saavedra Weise

 

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