EL INSULSO Y “PATUDO” INSULZA SIGUE EN LA OEA

Lo de insulso (insípido, sin sabor) es un juego de palabras  -sin ofensa personal- con respecto al apellido de José Miguel Insulza  y no es nada novedoso, ya fue usado  anteriormente por otros  colegas columnistas. El recientemente reelecto Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA) es,  por otro lado, un verdadero “patudo”. Esto último significa en el lunfardo chileno algo así como desvergonzado, sin escrúpulos, caradura, todos apelativos que le caen como anillo al dedo a un  personaje acomodaticio como lo es sin duda alguna José Miguel Insulza.

Al final, este chileno anti boliviano consiguió nuevamente su propósito y se quedará al frente de la OEA hasta 2015, con gran sueldo y grandes prebendas. En la última etapa previa a su reelección tomó los recaudos suficientes para que no se le presente ningún rival de fuste. Al respecto, en algún momento se habló del ex presidente uruguayo Tabaré Vásquez, pero parece que la nominación no prosperó. Por otro lado, el patudo de Insulza se las arregló para hacer mil promesas y “quedar bien” con la errática  e incoherente administración norteamericana de Barack  Obama, la que al final le dio su decisivo apoyo, pese a las advertencias al respecto que publicó en sus editoriales el prestigioso periódico estadounidense The Washington Post.

No ha importado que Insulza haya coqueteado hasta con organizaciones terroristas como las FARC de Colombia, a quienes nunca quiso darles el calificativo que les corresponde, ni siquiera en sus presentaciones ante el Congreso de los Estados Unidos. Luego del famoso “pendejo” que le espetó el populista presidente venezolano Hugo Chávez, su comportamiento para con él y sus acólitos llegó a ser prácticamente servil. Con cintura de bailarina de ballet (pese a su corpulencia), a última hora Insulza giró  180 grados para atraerse las simpatías de quienes podían hacer peligrar su reelección y lo consiguió. Hay que reconocerle viveza y astucia, en el marco de su  sempiterna “patudez”.

Con cinco años por delante como Secretario General, Insulza además se asegura cierta influencia en los acontecimientos  futuros de su país natal, Chile, aunque no debería inmiscuirse de ninguna manera. Al mismo tiempo, seguramente continuará con sus torvas maniobras en el resto del continente a gusto o conveniencia del momento.

Recientemente, el Grupo de Río optó por la creación de un organismo netamente latinoamericano y del Caribe sin la presencia de Estados Unidos y Canadá. En un principio la idea no me gustó pero ahora que Insulza se ha quedado en la OEA, la iniciativa pasa a tener cierto atractivo. Al fin y al cabo, con EE.UU. y Canadá siempre se puede dialogar por los tradicionales canales bilaterales. Al contar con un organismo alternativo, muchos países se salvarían de toparse con un tipo como Insulza.

Insulza ignoró la Carta Democrática Interamericana (CDI) cuando así convenía a sus intereses, como fue en el caso cubano y otros. De la misma forma procedió, en innumerables ocasiones, ignorando aspectos sensibles en torno a la democracia en las Américas. En fin, este tenebroso personaje se queda en la OEA y con ello anticipa la carta de defunción de la entidad, salvo que ocurra un milagro. No en vano Fidel Castro dijo acertadamente  -hace muchos años- que la Organización de Estados Americanos era un “cadáver putrefacto”. Con Insulza al mando, el olor  que emana la OEA se siente ahora desde Alaska hasta Tierra del Fuego.


Publicado en fecha: 2 de abril de 2010
Escrito por: Agustín Saavedra Weise

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