ALTIPLANO: DESARROLLO CON ENERGÍA SOLAR Y LITIO

Una nota del pasado 2 de agosto publicada en la revista “Time” se refiere a las potencialidades del Tíbet para que China impulse  allí la energía solar y  de esa manera el gigante asiático se convierta en un gran exportador de  una fuente energética limpia, revirtiendo así parte de la imagen china como uno de los peores contaminadores del planeta en la actualidad.

El altiplano tibetano es muy grande (más de un millón de kilómetros cuadrados) y  evidentemente –por su altura y extensión-  resulta ser una de las fuentes de captación de energía solar más  poderosas del mundo luego del desierto del Sahara. El llamado “Techo del mundo” –parte de China- es más conocido por sus tensiones con Beijing debido a  sus impulsos independentistas  y por  las giras o acciones de su líder espiritual, el Dalai Lama. Poco se sabe de las virtudes tibetanas en materia de recursos naturales. Lo expuesto en Time hace sentido y es probable que, a corto plazo, China  -con el dinamismo de su enorme impulso económico- convierta al Tíbet  en importante centro de energía solar para exportarla y también poder utilizarla, eliminando  así  los chinos parte de su dependencia de combustibles fósiles.

Aunque más pequeño en extensión, el altiplano boliviano tiene muchas similitudes geoecológicas con la región tibetana y bien podríamos decir que es el “Techo de América”. La similitud básica  -entre otras- estriba para nuestro caso en la capacidad de generar energía solar en abundancia. Sobre esto se viene hablando desde hace tiempo  en Bolivia, pero en la práctica  hasta ahora se hizo poco y nada.

Más allá de la riqueza mineral  tradicional, se tienen hoy por hoy en el altiplano boliviano dos potencialidades que pueden explotarse en lo inmediato para gran beneficio tanto de la región como de Bolivia toda. Por un lado está este interesante tema de la energía solar y por el otro las comprobadas reservas de litio. Con sabiduría, pragmatismo, decisión y sentido de la conveniencia,  mediante estos dos tipos de productos –el uno disponible en el Salar de Uyuni, el otro dado por la naturaleza- será perfectamente factible lograr modificaciones cualitativas en el altiplano boliviano que a través de su empuje superen presentes situaciones de marginalidad, brindando un desarrollo sostenible de largo plazo para esa injustamente empobrecida región. Otro elemento importante, de producirse la expansión de la energía solar conjuntamente  con la del litio,  es que se pararía la  alarmante emigración de la zona y con el tiempo tal vez más bien suceda lo contrario: que la gente retorne  entusiasmada a sus comunidades de origen o que nuevos migrantes lleguen atraídos por el  “boom” del crecimiento.

La inagotable energía solar combinada con el litio pueden alterar positivamente el panorama del altiplano boliviano y convertirse  ambos en factores esenciales de un verdadero “cambio profundo”, para utilizar una  reiterada frase de moda que no adquiere  aún muchas expresiones concretas en la realidad.

El altiplano se encuentra empobrecido o convertido solamente en fuente de extracción de materias primas, recursos que -sin agregar valor- salen del lugar y salvo algunas regalías, no le dejan nada concreto ni a la región ni a sus sufridos habitantes. Eso puede ser pronto diferente. Es cuestión de hacer las cosas  bien dejando de lado retóricas demagógicas. La riqueza  del litio y la energía del sol están ahí. Hay que saber explotarlas para beneficio del altiplano boliviano y del país.


Publicado en fecha: 10 de septiembre de 2010
Escrito por: Agustín Saavedra Weise

 

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