UNA GLOBALIZACION EN TRANSICIÓN

Desde los años 70-80 y luego  crecientemente durante la última década del pasado Siglo XX, primero los satélites revolucionaron las comunicaciones. Luego, redes de computadoras (Internet) comenzaron a generar sitios Web, a enlazar transacciones múltiples y se crearon por millones correos electrónicos al alcance de cualquiera. Surgió  paralelamente una vasta gama de elementos económicos, monetarios, visuales, mediáticos y geopolíticos que globalizaron a la humanidad. Consecuencias del inicio de este ciclo en el pasado reciente: el derrumbe del Muro de Berlín y el colapso de la Unión Soviética. Todo estaba al alcance de todos, ya nada se podía ocultar; los totalitarismos cayeron por su propio peso.

Desde el fin de la URSS (1991), EE.UU. ha proseguido su propia política de globalización en torno a sus intereses, esta vez en calidad de única superpotencia militar. Ese proceso siguió su curso hasta el fatídico 11 de septiembre de 2001, punto de inflexión para el inicio de una lucha frontal contra el terrorismo que adicionalmente generó controvertidas intervenciones militares en Afganistán e Irak. Otro punto clave de inflexión en este 2009 es la grave crisis financiera. Ese es el gran marco actual sobre el cual se desenvuelve el accionar planetario. El porvenir mundial es incierto. Todo depende de cómo se solucione esta crisis, a la que le asigno una importancia tan grande como a la caída del comunismo, pues al concluirse, el sistema capitalista ciertamente no será igual. Tampoco serán iguales sus superestructuras políticas. Tendremos cambios profundos al culminar el ciclo crítico que hoy enfrentamos.

Estados Unidos –aunque sigue predominando su poder militar pero ahora en un amplio marco de multipolarismo económico- es el principal país afectado por la crisis financiera y por su fuerte impacto en la economía real norteamericana, con su secuela de parados e industrias en peligro, particularmente la automotriz.  Se dice que China y la India amortiguarán la actual catástrofe y que inclusive la primera podría pronto pasar a ser una especie de nuevo “centro de gravedad” o escenario de esquemas alternativos de poder hegemónico. No creo que esto suceda en el corto plazo, aunque los chinos están trabajando en ese sentido. A mi modesto entender y por lo menos durante los próximos treinta años, el predominio estadounidense –pese a la recesión del presente-  seguirá siendo imbatible. China e India tienen aún muchos problemas estructurales por resolver con los bolsones subdesarrollados de cientos de millones de sus habitantes. Europa procura consolidar su poder industrial y no quiere hegemonías. Rusia, aunque sí las pretende, ya no puede volver a su antiguo esplendor. Ergo, la “Pax Americana” está aquí para quedarse todavía por un buen tiempo.

La globalización ha recorrido un largo camino. Su sendero prosigue con rumbo incierto mientras se atraviesa un profundo momento de transición. Tras la reunión  a principios de abril del llamado Grupo de los 20 (G20) en Londres, se abren perspectivas para intentar solucionar esta crisis que actualmente recorre el mundo. De cómo, cuándo y a qué costo se llegue a una solución, dependerá el rumbo de la globalización. Tal rumbo futuro provocará transformaciones en los marcos políticos, económicos y sociales de la comunidad internacional en su conjunto, como también en cada nación por separado.

La globalización con sus idas y venidas marcha y marchará; con ella proseguirá incontenible el avance tecnológico. Las modificaciones en la estructura mundial todavía hay que imaginarlas. Veremos qué pasará al final de este proceso y qué pasa, a partir de hoy, en la Cumbre de las Américas.


Publicado en fecha: 17 de abril de 2009
Escrito por: Agustín Saavedra Weise

 

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