SANTA CRUZ DE LA SIERRA, LA VIEJA Y LA NUEVA

Tiempo atrás y para otra columna del Diario Mayor El Deber recopilé -mediante fuentes al alcance de todos- algunos datos que creo vale la pena recordar  ahora, por iniciarse en septiembre el mes de la cruceñidad.

Aunque  parezca mentira, muchos no conocen el verdadero origen del nombre de la capital oriental. No faltan turistas que se preguntan dónde está la "sierra", ya que la llanura es plana como mesa de billar. Pues bien, para todo hay un comienzo y una razón.
Extremadura es una de las diecisiete comunidades autónomas con competencias legislativas que existen en España. Tiene su capital en Mérida. Situada al sudoeste, la región tiene una extensión de 41.634 kilómetros cuadrados y una población de 1.073.381 habitantes. Limita con Castilla y León al norte, Castilla la Mancha al este y Andalucía al sur. Comparte una extensa frontera al oeste con Portugal. Mérida, Cáceres y Badajoz, son las tres localidades  extremeñas con mayor número de habitantes. Badajoz es la más poblada, tiene  más de 136.000 almas.

Por contraste al progreso de la Comunidad de Extremadura y pese a su pasado ilustre, la cuna de Ñuflo de Chávez –quien nació en la ciudad del mismo nombre y fue el noble fundador de esta  nuestra Santa Cruz de la Sierra que hoy nos cobija-, está prácticamente en vías de extinción.

La Santa Cruz de la Sierra original yace sobre un terreno bastante llano, a excepción del sector enclavado sobre la sierra de la Santa Cruz, en el que hay algunas pendientes elevadas. De allí  viene lo de "sierra".  Esta añeja localidad tiene hoy escasos 400 habitantes repartidos sobre 43,6 km2 y está a una distancia de 62 km. de Mérida. Se ubica a 465 metros sobre el nivel del mar.

            La población de  la Santa Cruz de la Sierra  hispana inició hace más de 50 años un  fuerte descenso en la cantidad de sus habitantes que aún hoy no ha podido remontarse. Al igual que lo sucedido en varias otras poblaciones extremeñas, este descenso fue consecuencia de la  fuerte emigración padecida a mediados del pasado Siglo XX. Ese gran éxodo provocó una notoria caída de las tasas de natalidad y una tendencia al alza de las tasas de mortalidad, con el consecuente envejecimiento de la población.
Como resultado de tal debilidad demográfica, la actividad económica de este pueblo casi moribundo tiene carácter tradicional. Su tasa de actividad –muy baja- depende del sector agrícola, que ocupa a casi el 60% de la magra población. Hay algo de ganado. Los cultivos más destacables son los cereales, forrajeras, hortalizas y olivas.

Son numerosos los restos arqueológicos encontrados en  la vieja Santa Cruz de la Sierra pertenecientes al neolítico, a la época romana y  a la visigoda. A este último periodo pertenece la pilastra de mármol que se conserva en su iglesia parroquial de la Vera Cruz.
Esta, a grandes rasgos, es la semblanza de la ciudad que dio origen al nombre de la nuestra. En lo personal, no me gusta nada que hasta algunos cruceños digan “la ciudad de Santa Cruz”. No se por qué a los altiplánicos el nombre completo no les gusta, pero nosotros tenemos la obligación de reafirmarlo y repetirlo siempre: Santa Cruz de la Sierra.

La hija homónima de América, este nuestro suelo natal, ha superado enormemente a la ciudad madre ibérica. Es más, tal vez los cruceños debamos pronto acudir en ayuda de la Santa Cruz de la Sierra original para evitar su potencial desaparición, máxime si continúa su ya alarmante declive. Le dejo la preocupación a historiadores e interesados.


Publicado en fecha: 4 de septiembre de 2009
Escrito por: Agustín Saavedra Weise

 

Los más Recientes



Copyright © 2013 - Todos los Derechos Reservados

Telf. de contacto: 74969109 Diseñado por: Vicente Candaguira