UN PREMIO NOBEL QUE IMPULSA  AL COOPERATIVISMO

El  reciente Premio Nobel de Economía 2009 fue compartido por la economista norteamericana  Elinor Ostrom y Oliver E. Williamson. Ostrom se ha interesado particularmente en el tema de los recursos cuya propiedad es comunal o general.  Carlos Newland nos explica que la teoría convencional indicaba que los actores producirían su sobreexplotación y uso ineficiente. La única solución posible era la intervención de los gobiernos, o bien la privatización de los bienes, que harían alinear los intereses de los usuarios con su escasez.

Ostrom señaló que se ha omitido en ese análisis la consideración de aquellos acuerdos más o menos espontáneos que se producen voluntariamente entre los usuarios de estos recursos y que autorregulan su uso. La colaboración dependerá del grado de conocimiento que tengan los usuarios de los perjuicios del mero comportamiento individual y de su percepción de los beneficios de la cooperación.

Ostrom  -agrega Newland- se ha interesado también en el marco institucional relacionado con el uso de la tierra comunal en América latina. Ha mostrado que cuanto más se permite la generación de normas locales de regulación,  mejor es su uso. Cuando existe una legislación nacional uniforme, los efectos que se producen son los contrarios. La razón que lo explica es que la regulación local atiende mejor lo que sucede con el contexto local, que no puede ser atendido del mismo modo por una legislación generalista o nacional. Esto lo hemos visto con el fracaso de la Reforma Agraria en Bolivia.

“Un Nobel de Economía bien ganado” fue el título de la nota publicada por el filósofo argentino Mario Bunge en La Nación de Buenos Aires el pasado 14 de octubre. Expresó al respecto: “Esta vez acertaron al darle el premio 2009 a Elinor Ostrom. Ya era tiempo que se lo dieran a una economista progresista, en lugar de regalárselo a algún ideólogo cavernícola, como han acostumbrado hacerlo.  También era tiempo de que galardonaran a una mujer, la primera desde 1982, año en que premiaron a la socióloga Alva Myrdal, esposa y colaboradora de Gunnar Myrdal, premiado en 1974.

Bunge añade que el aspecto comunitario de la obra de Ostrom ha sido ignorado por economistas de derecha y también por los marxistas, tradicionales enemigos de las cooperativas. Casi  siempre se reconocen sólo dos regímenes de propiedad: la privada y la estatal. No interesa  mucho la propiedad colectiva autogestionada, la que escapa del gran capital y del Estado autoritario.

Continúa: “en su libro Governing the Commons: The Evolution of Institutions for Collective Action (1990), Elinor Ostrom refuta a toda la pléyade de sus colegas que desdeña la administración en común. Ella afirma que lo que importa para preservar un bien no es la propiedad sino la administración”. Bunge asevera, además, que la obra de Ostrom se sintoniza con documentos sobre el funcionamiento de cooperativas de todo tipo, en particular, los anuarios de la Alianza Internacional de Cooperativas y de la Oficina Internacional del Trabajo  con sede en Ginebra.

Mucho más se ha comentado  en el exterior sobre el trabajo de Elinor Ostrom; por falta de espacio, tan sólo puedo reproducir  pequeñas partes de lo escrito a su favor. Me ha resultado sí muy alarmante y negativo, el que esta notable galardonada no haya tenido ninguna repercusión en nuestro país, particularmente en el departamento de Santa Cruz, sede de poderosas cooperativas que son prueba fehaciente de la tesis de la flamante Premio Nobel. Está visto que  en Bolivia más interesa el “copucheo” político o la frivolidad que lo constructivo y trascendente.


Publicado en fecha: 30 de octubre de 2009
Escrito por: Agustín Saavedra Weise

 

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