LA NUEVA ALIANZA ENTRE RUSIA Y CHINA

En los primeros años de la Guerra Fría los dos gigantes países  comunistas estuvieron sólidamente aliados. Tanto Moscú como Pekín aunaban esfuerzos en diversos frentes para expandir su ideología y preservar sus intereses comunes. Luego de los roces militares en la frontera sino-soviética las relaciones se enfriaron. Siguieron así por un buen rato, mientras al mismo tiempo se producían cambios trascendentales en ambos países. La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS)  al colapsar el comunismo (1991) se extinguió como estado. Surgieron de su seno 15 repúblicas, la Federación Rusa entre ellas, de lejos la de mayor extensión territorial y heredera del asiento permanente de la URSS en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Por otro lado, China –sin abandonar el régimen comunista- abrió espectacularmente su economía a las inversiones extranjeras, generando en los últimos tiempos una alta tasa de crecimiento. Aunque todavía con graves problemas internos que resolver, China se ubica ahora en lugares expectantes en la dura arena del poder mundial.

No en vano Rusia y China, junto con Brasil e India, forman el llamado “Grupo BRIC”, muy de moda en la actualidad por tratarse de 3 importantes naciones que aspiran a ser potencias y una (Rusia) que lo fue y quiere volver a serlo.

Un masivo suministro anual de gas natural ruso a la República Popular China fue el contrato más importante de decenas que firmó el primer ministro ruso Vladimir Putin con su colega, el Premier Chino Wen Jiabao, la pasada semana durante su visita a la nación asiática.

El envío de gas natural  -a cargo de la empresa estatal GAZPROM- comenzará en 2014. China precisa más energía para sustentar su pujante industria. Rusia precisa mercados que mitiguen la caída de la demanda en Europa. El convenio es beneficioso para ambas partes.

A los numerosos acuerdos de la Federación Rusa con China le ha seguido un compromiso geopolítico común, al comprometer en el área de influencia ruso-china a los principales países de Asia Central, muchos de ellos también  grandes  productores de petróleo y de gas, como es el caso de Kazajstán, el más extenso de los  5 “tan” del bajo vientre de lo que otrora fue la Unión Soviética.

Rusia pretende abastecer a China desde 2014 con casi el 90% de su consumo de gas. La demanda china no dejará de crecer. Actualmente este país usa el carbón  como recurso energético (en un porcentaje del 70%) y apenas  utiliza  un 3% en  el menos contaminante y más limpio gas natural. Los chinos son hábiles, no quieren depender exclusivamente de Moscú ni de sus caprichos. Lo sucedido entre Rusia y Europa en los pasados inviernos los ha convencido de la necesidad de frenar las eventuales presiones del oso eslavo mediante alternativas fuentes de energía. Es por eso que  Pekín invierte en otros lugares y se abastece desde varias regiones diferentes. Aún así, el acuerdo de China con Rusia es crucial, refleja la voluntad estratégica de seguir un rumbo común y afianzar un dominio conjunto en el espacio donde confluyen sus intereses. Es más, recientes compromisos asumidos por Moscu y Pekín abrieron la posibilidad de crear una especie de Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en la inmensa esfera euroasiática. El tiempo lo dirá. Por ahora, el reflejo práctico del acercamiento entre Rusia y China es un creciente volumen de intercambio comercial y un asegurado abastecimiento energético.


Publicado en fecha:
23 de octubre de 2009
Escrito por: Agustín Saavedra Weise

 

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