LOS DESTELLOS DE SINGAPUR Y SU EJEMPLO

Allá por 1983 publiqué una nota sobre este pequeño país. Veamos ahora algunos datos actuales  de conocimiento público, los que consolidan y expanden lo expresado en esa ya lejana época.

La República  -ciudad-estado- de Singapur  se encuentra situada al sur de la Península de Malasia Con tan sólo 700 kilómetros cuadrados, Singapur es el país más pequeño del Sudeste de Asia. Lee Kuan Yew, considerado el padre de la patria, fue el único primer ministro desde 1959 hasta 1990. Por su propia voluntad, abandonó el cargo para dar paso a una nueva generación de políticos.

Singapur posee una economía de mercado libre y próspera. Tiene precios estables y uno de los PIB per cápita más altos del mundo. La economía depende principalmente de las exportaciones, particularmente las del sector electrónico e industrial. La refinería petrolera más grande de Asia se encuentra en Singapur. Igualmente, Singapur posee el puerto marítimo que maneja mayor volumen de carga anual, tanto en tonelaje como en número de contenedores.

La diversidad étnica de la población es marcada. Los chinos representan el 76.8%; los malayos el 13.9%, los indios el 7.9% y el resto proviene de diversos países. Toda la población debe ser bilingüe, aprendiendo inglés y uno de los otros tres idiomas, según el origen de los padres.  Hasta aquí la información de Internet. Vale ahora un breve comentario.

Poco sabemos los bolivianos sobre esta próspera isla con el segundo más alto nivel de vida en Asia luego del Japón.  En 1819 un súbdito británico -Thomas Stanford  Raffles, empleado de la Compañía de las Indias Orientales- obtuvo de un Sultán malayo la concesión de Singapur,  entonces una maraña de espesa vegetación.  Las palabras de Raffles fueron proféticas: "nuestro objetivo no es la conquista de un territorio, es el comercio".  Al segregarse de la Confederación Malaya en 1965, Singapur pasó a ser independiente y no ha cesado de progresar.

Después de la agitación de los años 50 del siglo pasado, los singapurenses decidieron que no querían ser la Cuba del Oriente. Enclavada entre dos estados musulmanes (Malasia e Indonesia), Singapur tampoco aspiró a  ser un segundo Israel y finalmente, aunque las tres cuartas partes de los ciudadanos de Singapur son de origen  chino, tampoco  la isla pretendió  convertirse en  una suerte de "tercera China", detrás de Taiwán y Pekín.  Singapur siguió un derrotero propio y singular. Lee Kuan Yew fomentó su creciente prosperidad  en el marco de un estricto sistema de ley, orden y limpieza. Todo esto ha convertido al pequeño estado en un verdadero emporio de estabilidad, bienestar,  centro neurálgico comercial y de comunicaciones.

¿Cuál es la verdadera riqueza de esta diminuta  nación? Debemos forzosamente admitir que su notable  desarrollo ha sido fruto de la laboriosidad y  sabiduría de pueblo y líderes mediante políticas coordinadas de largo plazo.  Prácticamente de la nada, esa visión estratégica hizo de Singapur lo que hoy es. Los "milagros económicos" más  publicitados, como en su momento fueron el alemán y el japonés, tuvieron su base en pueblos de tradición milenaria con fuerte sentido de organización.  Singapur es  un país joven, producto  del colonialismo. Sin embargo, el nivel de vida que tiene en la actualidad es altísimo y sin disponer de otros atributos que se suponen "esenciales" para el despegue económico.  Hicieron bien las cosas.

Singapur es un claro ejemplo de los frutos de la unión interna y la definición de un proyecto nacional exitoso que generó elementos para el progreso más valiosos que la dotación de recursos naturales, superficie o población.


Publicado en fecha: 11 de septiembre de 2009
Escrito por: Agustín Saavedra Weise

 

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