DE BRETTON WOODS AL G-20 DE LONDRES

La localidad de Bretton Woods (New Hampshire, Estados Unidos) fue escenario (julio, 1944) de un importante conjunto de arreglos institucionales para generar un nuevo sistema financiero y comercial entre naciones independientes. Fue así como se crearon el Fondo Monetario Internacional  (FMI) y el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento, parte del Banco Mundial (BM). Tras la gran depresión de la década de los 30 del siglo pasado, sobrevino la Segunda Guerra Mundial. En la parte final de esta contienda se realizó la citada reunión, destinada a evitar futuras depresiones y con la idea de armar un ordenamiento sólido para el futuro.

Los acuerdos funcionaron por largo tiempo, pero fueron objeto de diversas presiones en cada coyuntura crítica, tal como sucedió en 1971 cuando el presidente Richard Nixon abandonó la convertibilidad del dólar  y lo dejó flotar libremente. La grave crisis mundial que explotó en 2008 y ahora en 2009 continúa con cada vez mayor fuerza,  hizo estallar los cimientos del viejo orden monetario, el que hacia tiempo clamaba por pautas de actualización acordes con los nuevos tiempos.

Tales pautas han llegado –por lo menos su inicio- mediante la Cumbre de mandatarios del llamado Grupo de los Veinte (G-20) la semana pasada en Londres. El G-20 aglutina a las principales economías desarrolladas y emergentes del mundo. Se lo considera como un “valor representativo” de carácter global. El grupo aprobó un amplio paquete de recuperación económica que decidió ampliar y expandir las funciones del FMI. Este organismo ahora no sólo atenderá las  tradicionales crisis de balanza de pagos y los desequilibrios fundamentales, sino que también será el gran prestamista de última instancia para todos los países que precisen liquidez en la solución de sus problemas originados en la actual crisis global. 750 mil millones de dólares se han dispuesto al efecto. La suma de todos los planes hasta 2010 envolverá la astronómica suma de cinco billones. Se pretende crear 20 millones de empleos y elevar el  Producto Interno Bruto (PIB) mundial en por lo menos un 4%. La nueva regulación acabará con el secreto bancario de los paraísos fiscales y los fondos de inversión con riesgo serán regulados con más firmeza. Al margen de su rol ampliado, se tiene prevista una amplia reforma del FMI y del BM a producirse hasta el 2011.

Todos quieren evitar la recesión en ciernes, veremos si eso se puede. Enfrentamos una colosal crisis que afecta principalmente a  los Estados Unidos y a los países industrializados. El mundo se encuentra en un punto de inflexión de envergadura similar al ocurrido luego del derrumbe del Muro de Berlín (1989) y del colapso de la Unión Soviética (1991).

El porvenir inmediato es incierto. Todo depende de cómo se solucione     la situación del momento, a la que le asigno una importancia tan grande como a la caída del comunismo. Al concluir el ciclo de la crisis, el sistema capitalista ciertamente no será igual; tampoco  serán iguales  sus superestructuras políticas. Habrán cambios profundos.
Desde el  G-20 surgieron otras medidas, tales como: recuperar activos tóxicos de los bancos, nuevos y fuertes marcos  regulatorios que eviten en adelante acciones irregulares e irresponsables, tratar de evitar el proteccionismo, etc. De Bretton Woods hasta Londres hubo un largo trecho. Veremos qué nos depara el futuro. Por ahora, la crisis sigue su maligno curso. Ojalá las decisiones tomadas últimamente cambien esto a la brevedad.


Publicado en fecha: 10 de abril de 2009
Escrito por: Agustín Saavedra Weise

 

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