ENTRE EL ESPACIO Y EL TIEMPO

Dicen que el saber no ocupa lugar. Los que repiten esto, se olvidan que para adquirir conocimiento hace falta tiempo. Y esto es una manera de tener lugar. Espacio y tiempo son dos cosas distintas pero siempre en interacción.

Espacio y tiempo son categorías  que pueden ser objetivas o subjetivas. Ello depende de la naturaleza de las cosas. Si me ubico en un lugar determinado y a partir de ese punto geográfico hago algo en un tiempo que también determiné previamente, esa decisión me corresponde solamente a mi. Si por otro lado, las circunstancias que están en la periferia inmediata de “x” persona, sociedad o grupo,  despliegan factores de forma tal  que en cierto lugar y a cierta hora ocurra algo no previsto ni anticipado, eso escapa a nuestro control. Las consecuencias serán favorables o desfavorables, según la capacidad (o incapacidad) de prevención.

En luchas o competencias, lo que pretenda tener éxito debe ocurrir en un sitio indicado y en el momento indicado. En saber auscultar ese momento y ese acto –si es posible superándolo o anticipando el propio movimiento al del contrario- radica la posibilidad del éxito. Siempre prevenir es mejor que curar. Esto vale para acciones políticas y en cualquier campo de actividad donde surjan rivalidades o alguien  forzosamente deba ganar y otro deba perder.

Muchas veces confundimos la relación espacio-tiempo y ahí es dónde, o se mete la pata o –peor-, se pierde la iniciativa. Y el que pierde la iniciativa pasa a navegar con el viento de su rival, a dejarse llevar por la fuerza, dirección y sentido que el oponente le otorgue a su propio aliento. Esto hace que el menos perspicaz -por no saber anticipar la maniobra ajena y por no haber sabido preparar con esmero la propia- termine siendo manejado.

Aunque no quiera admitirlo, sus dudas y confusión harán  que no decida correctamente. El enemigo que tomó la iniciativa y maximizó la relación tiempo-espacio en coordinación perfecta y con sentido de anticipación, ya lo tiene -para todos los efectos- al  controlado rival prácticamente tomado de la yugular. El que lleva la ventaja tendrá amplio margen para dictar los términos y proseguir su avance en pos de los siguientes objetivos intermedios, hasta alcanzar el ventajoso punto final que le conviene.

El espacio terrestre es un pedazo de suelo sobre tierra firme o entre aguas si se trata de islas o islotes. Puede ser ese espacio pequeño o muy vasto. Pueden ser solamente metros, regiones, un país o un continente.  Depende de la magnitud de las acciones que se llevan a cabo.

El tiempo es otro valor distinto, pero no por eso menos importante. Se mide convencionalmente en milenios, siglos, décadas, lustros, años, meses, días, horas y segundos. El tiempo “no está ahí”, como lo está físicamente el espacio, pero el tiempo es vital y no solamente por que el tiempo perdido no vuelve jamás, sino por que la oportunidad de actuar a tiempo, de hacer las cosas en el momento justo, resulta siempre esencial para lograr el éxito. No en vano los norteamericanos afirman que el “timing” (actuar o presentarse en el tiempo justo) es todo. Sin “timing”, aunque uno sea el primero en ocupar el espacio físico que se tiene como objetivo o plataforma, fácilmente se puede perder lo alcanzado si el contrincante genera movimientos en un tiempo más oportuno que el propio y nos desequilibra.

Hay muchas más complejidades en la relación entre tiempo y espacio. La moraleja final es que debemos tener ambos factores en conjunción armónica si se trata de establecer una estrategia global, la que puede ser de diversa naturaleza: vencer, no dejarse derrotar, mantener lo propio, mera conquista, defensa, ganar una elección, triunfar en una lid deportiva, derrotar un vicio, etc.


Publicado en fecha: 27 de febrero de 2009
Escrito por: Agustín Saavedra Weise

 

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