EN RECUERDO DE PAUL SAMUELSON

Paul Anthony Samuelson nació en Indiana (EE.UU.) el 15 de mayo de 1915 y falleció el pasado 13 de diciembre,  a los 94 años de edad y en su hogar. La triste noticia fue anunciada por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT),  entidad educativa de alto nivel que Samuelson contribuyó a erigirla como uno de los centros de estudios económicos más importantes del mundo. Samuelson fue uno de los economistas más notables de los últimos tiempos. Asimismo, el primer norteamericano que recibió el Premio Nobel de Economía (1970).

En la juventud y mientras estudiaba en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, Samuelson –vía sus libros y a miles de kilómetros de distancia- fue simultáneamente mi mentor y némesis. Mentor, porque su manual de introducción a la economía -lectura obligatoria  para los bisoños- era tan sencillo y claro, que a ratos se leía como una novela. Así de didáctico fue su autor, aprendí mucho de ese libro esencial. No en vano se hicieron innumerables traducciones del manual y se vendieron millones de ejemplares de este clásico para los “primerizos” en la carrera de economía, como también de utilidad para el público en general.  Hasta hoy -medio siglo después y a fines de 2009- se venden 50.000 ejemplares cada año del famoso manual de Samuelson.

Dije  además némesis, debido a que así como Samuelson sabía exponer y escribir con asombrosa sencillez, también podía ser sumamente complicado. Su libro “Fundamentos del Análisis Económico”, lleno de fórmulas matemáticas y de ecuaciones diferenciales, terminó siendo para el suscrito un verdadero quebradero de cabeza en los cursos más adelantados. Es más, a veces  en esa su “opus magnum”, Samuelson se hacía muy  difícil de entender y de asimilar. Me costó mucho aprobar esa materia, hasta ahora lo recuerdo.
Pero al final y a lo largo del tiempo, lo que me quedó fue la enseñanza global de Samuelson, su enorme capacidad para divulgar aspectos del análisis económico y su famosa sentencia: “los economistas no deben temerle a las matemáticas, ellas son un lenguaje en sí, al mismo tiempo que un gran complemento para comprender y explicar mejor aquello que queremos saber”.

Yo no tuve la suerte de otros que lo tuvieron a Samuelson como profesor, tales como el extinto mandatario John Kennedy, el reciente Nobel Paul Krugman y el actual presidente de la Reserva Federal Ben Bernanke, por citar solamente a los más famosos. Desde muy lejos y sin haberlo conocido nunca, Samuelson estuvo cerca de muchos miles de universitarios de varias generaciones que nos iniciamos en el estudio de la profesión al ritmo de su talento."A la hora de sentarse con un pedazo de papel a calcular o analizar algo, nadie ha sido más importante que Samuelson, pues fue quien proporcionó las herramientas que utilizan y las ideas que aplican todos", expresó acertadamente  Robert M. Solow, otro ganador del Nobel y colega de Samuelson en el MIT.

Más allá de las polémicas en torno a sus inclinaciones a favor de las teorías del famoso economista británico John Maynard Keynes o de sus diferencias con el ya fallecido cultor de la economía monetarista -y también Premio Nobel- Milton Friedman, quedará en el recuerdo la enorme capacidad de Samuelson para explicar en lenguaje simple cosas complejas y para demostrar también que, cuando tenía que vérselas con colegas o especialistas que se las daban de “difíciles”, podía ser más complejo, complicado y analítico que todos ellos juntos.

Un  importante pedazo de la historia económica universal se ha ido para siempre con la partida de Paul Samuelson. Honor a su memoria.


Publicado en fecha:
18 de diciembre de 2009
Escrito por: Agustín Saavedra Weise

 

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