CORREDORES BIOCEÁNICOS: DORMIDOS ACÁ,

ACTIVOS AFUERA

Después de mucho tiempo vuelvo sobre los corredores bioceánicos, a los que declaré “difuntos” hace unos años luego de los grandes bloqueos de principios del tercer milenio sufridos en Bolivia. Ahora algo preocupa mucho al respecto. Es bueno hacerlo saber.
La semana pasada se anunció que mientras los otros países han cumplido su parte, Bolivia sigue retrasada con las obras del  doble corredor que conectará Puerto Suárez por un lado y San Matías por el otro con el resto de la travesía interoceánica desde Brasil hasta Chile. A todo esto, la “bloquitis” en Bolivia no cesa, agregando a  ello -como frustrante broche- la falta de terminación de las obras, sumando además desconfianza por parte de empresarios extranjeros para usar nuestras rutas, aunque la geografía  y la distancia nos favorezcan.

En medio de esta situación, he aquí que desde la provincia argentina de Jujuy se promociona el paso de Jama para captar los transportes brasileños en tránsito a Chile. Dicho paso estará asfaltado y transitable todo el año. Una noticia de “La Nación” de Buenos Aires del pasado 7 de agosto informa que  a sólo seis kilómetros del límite con Chile y a 350 de la ciudad de Jujuy, se inaugurará próximamente el complejo de frontera Paso de Jama, una obra civil que contará con amplias oficinas  e infraestructura multipropósitos.

La noticia prosigue afirmando que Jama apuntará a captar una parte importante del creciente tráfico de cargas compuesto por el comercio exterior de Brasil, Paraguay, el norte argentino, Bolivia y Chile. "El tránsito por Jama viene creciendo a un 200 por ciento por año. Estamos en unos 60.000 camiones. Serán más cuando las empresas de transporte se acostumbren a utilizarlo", explicó el ministro de la Producción de Jujuy, Hugo Tobchi. Otro funcionario señaló: "Cada mes pasan 100 camiones más que el mes anterior".

Este corredor  pretende conectar  a Santos y Paranaguá en Brasil, con los  puertos chilenos de Antofagasta, Mejillones e Iquique, en el Océano Pacífico. Las cargas de Rondonia, de los dos Mato Grossos y de otras regiones del interior del Brasil, podrán también llegar al Pacífico por medio de este emprendimiento.
El timbre de alarma está sonando y suena fuerte. Si Bolivia no apura sus propias obras y no mejora rápidamente la imagen de desconfianza tejida entre los exportadores por tanto bloqueo y tanto corte de rutas, nos quedaremos fuera del rentable circuito de tráfico de camiones brasileños, esto último, objetivo fundamental de quienes han modernizado  Jama.

Una vez más y pese a nuestra ubicación central  en el corazón sudamericano corremos el riesgo de quedarnos fuera de uno de los grandes negocios de este Siglo XXI: la configuración de excelentes carreteras de conexión entre  la producción del  “hinterland” brasileño –extenso pero alejado de zonas portuarias-  y los puertos chilenos que llevan la carga hacia ultramar.  No aprendemos las lecciones del pasado ni asimilamos las propias. Nuevamente está en peligro la oportunidad de hacer realidad uno de los más sabios postulados diplomáticos de antaño: Bolivia tierra de contactos y no de antagonismos,  Bolivia como bisagra de unidad e integración regional.

Ojalá se haga algo pronto. Jama ya es una realidad. Por ahora, lo nuestro son solamente promesas y proyectos.  En esta  vital carrera por los corredores de exportación, hace rato que nos  vienen ganando. Lamentable.


Publicado en fecha:
21 de agosto de 2009
Escrito por: Agustín Saavedra Weise

 

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