UNASUR Y LA SUMA DE INTERESES

El Tratado Constitutivo de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) fue suscrito en Brasilia el pasado 23 de mayo. Entrará plenamente en vigencia 30 días después del depósito en Ecuador del noveno Instrumento de Ratificación. No sé a ciencia cierta si este requisito formal ya ha sido cumplido. Lo que sí sé es que en la reciente reunión en Santiago de Chile de los Jefes de Estado de los países miembros de UNASUR subyace un conjunto de intereses que, por decir lo menos, desvirtúa el contenido y la objetividad concreta de su pronunciamiento.

En primer lugar, todos, absolutamente todos, estamos a favor del gobierno legítimamente instaurado en Bolivia. Es más, el pueblo ha votado por su continuidad en el reciente Referéndum Revocatorio. De la misma manera, también el pueblo ha votado en cuatro regiones por la autonomía y ha ratificado su confianza en los prefectos de 7 departamentos. Todo ello merece respeto y apoyo, sin duda alguna.

El tema de fondo es que UNASUR en lo que a Bolivia respecta,  reitero, compendia una suma de intereses que nublan la objetividad. Veamos: el presidente Morales aprovecha, como siempre, para hacerse la víctima y presentarse como el “amenazado”; Chávez  usa estas reuniones como foro para su histrionismo y retórica; la Kirchner quiere que Bolivia le mande más  gas y  no le siga fallando en el aprovisionamiento; Lula (el gran equilibrista de la región) quiere que Bolivia siga cumpliendo cabalmente sus compromisos energéticos. Finalmente, la Bachelet desea seguir “dorando la píldora” con su agenda de 13 puntos para que Bolivia se olvide del mar y de reclamarlo.¿Puede un foro con este conjunto de intereses geopolíticos y geoeconómicos ser imparcial y objetivo? Dejo la pregunta flotando.

Lo lógico hubiera sido continuar con la Organización de Estados Americanos (OEA),  donde ya se había iniciado el camino, pese a la inoperancia y parcialidad de este organismo. Por otro lado, no debe descuidarse la posibilidad de una perspectiva más global para tratar la crisis boliviana, perspectiva que bien podría venir desde las Naciones Unidas o desde la Unión Europea, que por estar al margen de los conflictos e intereses regionales que hemos citado, ostentan mayor capacidad para la objetividad.

Otro tema de fondo es que Bolivia está llegando a limites casi intolerables de tutelaje internacional, por la manifiesta voluntad del gobierno y de las partes en conflicto, lo cual demuestra que somos incapaces de solucionar internamente nuestros problemas y procuramos a toda costa que desde el extranjero llegue la voz o la luz que ilumine el camino. Esto es triste, debe hacernos reflexionar.

Los apoyos a los gobiernos electos en democracia son indiscutibles, pero también hay que ir al fondo de la misma esencia democrática: el respeto por las minorías y el buen andar del proceso democrático, andar  que no se refleja simplemente en elecciones y en voto popular, pues tiene raíces más profundas.

Ojalá  pronto se logren entendimientos constructivos entre bolivianos y sin ingerencia externa, pero si tanto se la ha buscado a ésta, que esa lamentable ingerencia por último venga desde ámbitos menos parcializados. Es mi modesta opinión.


Publicado en fecha:
19 de septiembre de 2008
Escrito por: Agustín Saavedra Weise

 

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