RUSIA: EL RETORNO DE LAS ÁREAS DE INFLUENCIA

¿Qué es lo que está cerca de Rusia pero fuera de ella? Es el "near abroad" o sea, “cerca del extranjero”, tal como se bautizó ese espacio circundante desde agosto de 1991, una vez derrumbada la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).

Casi trescientos años de dominio ruso (primero los Zares y luego los comunistas) se desintegraron. Diez y seis estados surgieron ante el mundo; los coletazos se sienten hasta hoy. Cuando los imperios colapsan, sus efectos perduran por mucho tiempo.
La mayor unidad política que permaneció fue obviamente Rusia. También se formó la "Comunidad de Estados Independientes" (CEI), una especie de confederación de buena fe de las antiguas  repúblicas ex URSS. Probó ser totalmente inefectiva.

La Madre Rusia no ha perdido su vocación imperial. Líderes, intelectuales y escritores, coinciden en que Rusia tiene algo que decir y que hacer en los territorios desprendidos de la URSS. Es por eso que la dirigencia de Moscú acuñó el término "cerca del extranjero", para referirse así a las 15 naciones que, nominalmente independientes, siguen siendo parte interna de la  tradicional órbita rusa. Esos países "están y no están" -en una suerte de paradoja geopolítica- en el extranjero, fuera de Rusia y un poco “adentro”.
Rusia tiene la firme intención de reclamar mayor presencia en esos estados adyacentes que antes fueron parte de la Unión Soviética. Al reciente conflicto en Georgia, iniciado irresponsablemente por el presidente de ese país, se suma ahora la potencial reivindicación rusa sobre  Sebastopol en Crimea (Ucrania). Seguirán otras.

Rusia sigue siendo el país más enorme del mundo. Se  extiende a lo largo de doce zonas geográficas, desde el mar Báltico hasta Vladivostok. Los regímenes de Moscú siempre fueron objetos y sujetos de una trinidad muy especial: su papel en Europa, su expansionismo asiático y la cercanía del mundo musulmán. Tras la dura transición de una economía centralmente planificada hacia el capitalismo de libre mercado, la riqueza y el poder provenientes del gas y del petróleo aunadas a un firme liderazgo político de corte autoritario personificado hoy en la dupla Medvedev-Putin, le permitieron a Rusia resurgir. Con vigor renovado,  el Kremlin probablemente intentará ahora recuperar hegemonía en su ámbito circundante.

Es incómodo para los Estados Unidos y la alianza atlántica que Rusia sostenga renovadas ambiciones. Pero tampoco es agradable para Moscú que se quieran meter en su patio trasero, como lo hace Estados Unidos todo el tiempo. Imaginemos por un momento a Putin haciendo una gira por Centroamérica y el Caribe expresando apoyos y prometiendo cooperación. Estados Unidos quedaría –con razón- indignado, preocupado y molesto. La reacción inversa es, pues, lógica.

No se trata, como afirman Mario Vargas llosa y otros, de volver a la Guerra Fría. Lo que sí observo es una realidad geopolítica indiscutible: el retorno en Rusia del sistema de áreas de influencia. Para los rusos, las otras 15 repúblicas no son el extranjero; están apenas cerca del borde externo; no cuenta que sean miembros de las Naciones Unidas plenamente reconocidos. ¿Qué harán las potencias occidentales si Rusia vuelve a intervenir en zonas de su entorno? El interrogante no tiene respuesta aún, pero  ya hay abiertas críticas europeas y estadounidenses que denotan preocupación. Por otro lado, nadie desea entrar en conflicto con Rusia por territorios que fueron suyos durante mucho tiempo. No se quiere tampoco, romper el principio de autodeterminación de los pueblos. La situación no es simple.

Publicado en fecha: 12 de septiembre de 2008
Escrito por: Agustín Saavedra Weise

 

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