RUSIA, EL CÁUCASO Y LA REALIDAD GEOPOLITICA

El diplomático norteamericano George Kennan (1904-2005), sobre el cual escribí algo al tiempo de su muerte, fue el autor -basado en las ideas del geógrafo inglés Sir Halford Mackinder-  de la  teoría y práctica del cerco de los Estados Unidos contra la Unión  de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) en el inicio de la Guerra Fría, a fines de 1945. La gigantesca potencia terrestre quedó contenida por un anillo de bases militares que, aunados a su difícil geografía, forjaron un duro encierro.16 años después del colapso de la URSS,  el cerco no se ha desmantelado del todo. Apunta ahora hacia su heredera política, la Federación Rusa, quien ciertamente no ve con agrado esta situación.

El desplazamiento hacia el este europeo del escudo defensivo de misiles propuesto por George Busch y la inclusión en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN, NATO en inglés) de países cercanos a la periferia de Rusia, ha sido algo más irritativo aún para un Moscú que ahora  emerge con aspiraciones de recuperar parte de su liderazgo sobre la base  de un autoritarismo político con disfraz de democracia y con el aval de su enorme riqueza energética. Henry Kissinger -uno de los pocos estadounidenses con clara visión estratégica- solía decir: “hay que dejarle espacio al oso”, apuntando metafóricamente al animal símbolo de Rusia. Y espacio es lo que le están quitando; el oso está, con razón, muy molesto. El imprudente episodio de Osetia del Sur provocado por Georgia, rebalsó la copa.

Una figura internacionalmente reconocida, el ex canciller (Primer Ministro) alemán Gerhard Schröder, ha responsabilizado al presidente de Georgia, Mikheil Saakashivili, del actual conflicto armado en el Cáucaso y ha advertido a Occidente contra una satanización de Rusia. En una entrevista en "Der Spiegel", Schröder califica despectivamente al mandatario georgiano. Además, señala que la causa del conflicto actual es, sin lugar a dudas, la infortunada aventura militar de Saakashivili en la separatista (y pro rusa) región de Osetia del Sur. Esta verdad incontrastable ha sido distorsionada por el histrionismo de Saakashivili, quien con su excelente dominio del idioma inglés (estudió en EE.UU. y está casado con una estadounidense) ha salido al aire reiteradamente en las cadenas norteamericanas, distorsionando hechos y pasando como víctima, pese a ser el iniciador de todo el drama en la región. En Estados Unidos muchos se han rasgado las vestiduras a favor del georgiano propinando amenazas (solamente de boca para afuera) a Rusia, incluidos Bush y los dos candidatos presidenciales, Barack Obama y John Mcain.

La vieja Iberia original del Imperio Romano, ubicada entre el Mar Negro y el Cáucaso (y que dio origen con su nombre ancestral al nombre posterior de Península Ibérica en Europa),  es la Georgia de hoy. Ha estado bajo el control directo o indirecto de Rusia desde la época de los zares.

Hay países que son yunque y otros que son martillo. Aquí se trata de geopolítica pura, de la relación entre poder político y asentamiento geográfico. Los demás razonamientos -buenos o malos, éticos o no, democráticos o no-, carecen de validez en un contexto de realpolitik. Rusia, uno de los grandes martillos de Europa y del mundo, intervino en Osetia del Sur frente a una agresión. Su durísima respuesta estuvo fríamente calculada de antemano: ha servido de advertencia al resto. Con su actitud en Georgia, la Madre Rusia afirma su rol histórico de protectora de los eslavos en peligro, como también disuade a la Unión Europea y a Estados Unidos de nuevos avances (o aventuras) en su esfera inmediata de intereses geopolíticos.


Publicado en fecha: 22 de agosto de 2008
Escrito por: Agustín Saavedra Weise

 

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