MANDELA: 90 AÑOS Y SUS LECCIONES DE LIDERAZGO

Nelson Rolihlahla Mandela nació el 18 de julio de 1918. Hoy cumple exactamente 90 años. Anticipando el evento, diversos medios mundiales han publicado en los últimos días muchas cosas en torno a esta persona excepcional. En esta modesta columna, hacemos ahora lo mismo.

Mandela superó los prejuicios raciales asentados en Sudáfrica por  generaciones desde la llegada de los “bóers” (descendientes de holandeses, la palabra quiere decir granjero) a principios del Siglo XVIII y luego los británicos. Con gran visión y sabiduría,  Mandela unió a blancos, negros y mestizos, creando una nueva nación verdaderamente unida en la diversidad, sin odios ni rencores. Un ejemplo muchas veces proclamado y pocas veces seguido; basta ver el caso actual de la tan conflictiva Bolivia de Evo Morales, quien persiste en el sembradío de odios y resentimientos.

 Mandela atacó con su innegable peso moral el pasado mes de junio las actitudes de Robert Mugabe -el autoritario presidente del vecino Zimbabwe desde su creación en 1980 sobre la base de la ex Rodesia-, quien pudo haber sido hasta su antecesor en la lucha por la igualdad racial, pero terminó siendo un desastre para su joven país. Mientras Sudáfrica se yergue como la gran potencia del continente negro, en Zimbabwe la hiperinflación hace estragos. 20 millones de dólares del Banco Central de Zimbabwe, no compran  en Harare (la capital) ni medio kilo de pollo. En 1980, al independizarse, el dólar nacional valía más que su homónimo estadounidense; ahora no vale nada, hay hambruna y la gente fuga del país.

Richard Stengel, autor de una nota alusiva a Mandela en el TIME del pasado 9 de julio, le pidió a éste que defina sus ocho reglas de liderazgo. Ellas son: No. 1.- El coraje no es la ausencia de miedo, es el inspirar a otros para que vayan más allá de sus temores; No. 2.- Lidere desde el frente, pero no deje su base atrás; No. 3.- Lidere desde atrás y haga creer a los otros que ellos están al frente; No. 4.- Conozca a su enemigo y aprenda su deporte favorito (el Rugby, amado por bóers e ingleses); No. 5.- Mantenga a sus amigos cerca y a sus rivales aún más cerca; No. 6.- La apariencia importa, recuerde sonreír; No. 7.- Nada es blanco o negro;  No. 8.- Retirarse a tiempo es también liderar. Recuérdese con respecto a este último punto que Mandela pudo quedarse indefinidamente en el poder pero tuvo el buen tino de no hacerlo y más bien cedió el paso al proceso democrático que, entre otros principios básicos, trae consigo la alternabilidad. Esta elemental lección, que viene de las épocas de uno de los primeros presidentes republicanos, George Washington (quien supo retirarse y dar lugar a sus sucesores en los nacientes Estados Unidos), nunca fue aprendida por los caudillos latinoamericanos, siempre en procura del poder permanente o de sucesivas reelecciones.

                 No hay mucha originalidad en los principios de liderazgo de Mandela,  pero cabe recalcar que son fruto de la experiencia de un político astuto e inteligente, que supo esperar y actuar en el momento preciso, sin llevar las cosas al extremo, como lo querían -en su época y en  su desesperación- los jerarcas del Congreso Nacional Africano.

                 Sus largos años (27) en la cárcel, ayudaron a que Mandela madure un pragmatismo asombroso, clave de su éxito. Por otro lado, hablaba inglés y el dialecto bóer perfectamente. De esa forma penetró en la mente de sus opositores y logró dominarlos para, más adelante, ofrecerles a todos equitativamente un lugar bajo el sol en una Sudáfrica en paz y libre, para siempre, del apartheid. Esto es lo que hacen los estadistas de verdad, no los aprendices de profeta que vociferan, dividen y arruinan, sin dejar ninguna huella sólida en la historia. ¡Feliz cumpleaños Madiba! ¡Felices 90!


Publicado en fecha: 18 de julio de 2008
Escrito por: Agustín Saavedra Weise

 

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