CORREDORES: REITERO POSICION DE HACE OCHO AÑOS

El 4 de octubre del 2000 decreté la defunción de los corredores bioceánicos, pese a haber sido considerado antes como uno de los “gurúes” sobre el tema.

Hastiado por los sucesos de la época, expresaba:  “estos bloqueos nos han dado ahora un verdadero golpe de gracia. Nadie, en su sano juicio, querrá transitar en el futuro por territorio boliviano ante el peligro de quedarse con su carga durante semanas sin llegar al puerto de exportación correspondiente… Si a este nuevo ingrediente le agregamos los tradicionales, o sea, malos caminos y alto costo por  desgaste vehicular, ninguno de los estados vecinos querrá transportar nada por Bolivia, dejándonos en el centro del continente como una especie de “agujero negro”, no como tierra de contactos y “bisagra...”

Desde el 2000 hasta este 2008, la práctica y la manía bloqueadora se incrementaron aun más, hasta convertirlas hoy en pan cotidiano. Con tal motivo -aunque la geografía señale otra cosa- nuestro rol histórico de tierra de contactos y gravitaciones múltiples ha quedado mortalmente herido. No importan cuántos proyectos arme la Iniciativa para la Infraestructura Regional Sudamericana (IIRSA) ni los abrazos almibarados entre Bachelet, Lula y Evo o que los malos caminos de hoy sean estupendos mañana, la realidad es incontrastable: nadie querrá pasar por Bolivia y exponerse a perder su carga, a pagar flete falso por no llegar con su  mercancía puntualmente a puerto o sufrir calamidades. La realidad es la realidad, guste o no, como decía Juan Perón.

            Hasta que Bolivia recupere la confianza externa pasará mucho tiempo. Usted póngase la mano en el pecho amigo lector e imagine ser por un instante un exportador de Cuiabá (Mato Grosso, Brasil). En el mapa, el paso por Bolivia es ideal para llegar al Pacífico; en la práctica, será una misión imposible o de tormentos inenarrables. Ergo, no usará territorio boliviano para llevar su carga a puerto. Así de simple.

Esta triste situación trastoca por completo el papel histórico de nuestro país como nexo entre océanos, hoyas hidrográficas, Andes y el Plata. Paradójicamente, el principal instigador de los bloqueos se encuentra ahora en el poder: Evo Morales. El hoy mandatario, con sus repetidos bloqueos, acostumbró a muchos a hacer lo mismo y ahora ante la más nimia demanda se opta por cerrar caminos. Con tal motivo, se provocó la defunción de los corredores bioceánicos en Bolivia, ya que nadie osará venir por acá y correr el albur de quedarse varado.  Y esto, gracias a Evo Morales, gran  bloqueador de ayer, aspirante a integrador hoy. Lamentablemente, S.E. y sus seguidores fueron quienes llevaron hasta el límite las situaciones de bloqueo y prácticamente “institucionalizaron” esta medida de presión que ya es moneda de uso corriente, para desgracia nacional y de quienes podrían aprovecharse del paso por Bolivia para llegar más rápido a Atlántico y Pacífico.

Así, pues, reitero a principios de 2008 el final de mi nota de hace ocho años: “Lamento comunicar a políticos, exportadores y aspirantes a ser los nuevos gurúes de los corredores, que de no mediar positivas circunstancias de excepción que yo por lo menos no las vislumbro para el corto plazo, en estos fatídicos días de octubre de 2000  hemos  firmado el acta de defunción de los proyectos de corredores bioceánicos. Que descansen en paz.”


Publicado en fecha: 4 de enero de 2008
Escrito por: Agustín Saavedra Weise

 

 

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