“¡Y SIN EMBARGO SE MUEVE!”: SEDE Y CABILDOS

En 1633, la inquisición juzgó al gran astrónomo Galileo (1564-1642). El Santo Oficio lo obligó a hincarse y a renegar de su teoría del movimiento de la Tierra. Al levantarse murmuró: "!Eppur, si muove!" ("!y sin embargo, se mueve!"), ya que pese a la  forzada "confesión",  Galileo seguía pensando del mismo modo.

Tal vez algo similar pasó en su momento por las cabezas de los señores Presidente y Vicepresidente de la República de Bolivia, aunque ahora sería mejor llamarlos  Presidente y Vicepresidente de La Paz, región a la que le prodigan toda clase de apoyos sin importar si el país revienta en el medio de tan injustificado sesgo. Aunque de boca para afuera se diga que “la sede no se mueve”, resulta que sí se mueve o se moverá y mientras más pronto, mejor será para el futuro de Bolivia.

La dirigencia de El Alto fue una de las entusiastas programadoras del Cabildo del viernes 20 de julio. La ciudad que tiene a la sede de gobierno tomada de la yugular, sale en su defensa. Y no lo hace por mera compadrería, sino para mantener su condición de  poder rendir a dos poderes del estado a su antojo y cuando le plazca. Una sede fácil de ser sitiada y ocupada –como sin duda lo es La Paz- tan sólo por esa situación absolutamente contradictoria con la geopolítica de las capitales, debería ser trasladada de inmediato.  Por otro lado, es el mapa quien dicta las leyes del actuar; un mero vistazo nos muestra a La Paz excéntrica y por tanto, al país con una sede alejada de su centro de gravedad e impulso. Así es muy difícil avanzar; eso se sostiene en numerosos análisis de capitales, comenzando con los del historiador británico Arnold Toynbee. El retorno a Sucre se impone y lo de “la unidad del país en riesgo”, resulta ser un cuento demagógico sin fundamento.

En todo Estado que se encuentra aún en vías de crecimiento y que puja por consolidarse, la ubicación de la capital marca la dirección en la que habrá de realizarse esa expansión. La elección de la capital pre anuncia siempre lo venidero. La situación de la capital puede ser expresión de una exigencia, pero también de un desistimiento. Los cambios de sede han sido numerosos en el mundo a lo largo del tiempo y en los últimos años. Ejemplos abundan y no hay que tener aprensiones para hacer el cambio, tampoco pensar en gastos exorbitantes, que no es ni será el caso de Bolivia en la actualidad.

El departamento de La Paz es quien más se favorecerá con el cambio de sede. Superada la transición y pese a lo que dicen hoy sus furibundos defensores, el desligarse de esas responsabilidades permitirá a esa hermosa tierra una vertebración equilibrada, junto con la sana explotación de sus abundantes riquezas y recursos naturales.

Una última reflexión sobre los dos cabildos, el de Santa Cruz de la Sierra del pasado diciembre y este último de La Paz, un poco copiado del primero hasta en eso del “león despierta”. Ambos fueron expresiones democráticas de envergadura, con la enorme diferencia de que acá  -antes y durante el evento- se amenazaba con estado de sitio, se amedrentaba a los asistentes infundiendo temores de todo tipo, se bloqueaba caminos y se provocaban incidentes. Asimismo, la TV del Estado –mal llamada “TV Boliviana”, cuyo nombre debería cambiarse de inmediato por “TV paceña” o “TV gubernamental”-, ignoró por completo el cabildo cruceño.

En La Paz sucedió al revés: el Canal 7 se regodeó con imágenes alusivas y se tuvo desde un principio la sombrilla protectora del gobierno andino centralista. Helicópteros, estímulos de toda laya, tolerancia laboral, traslados gratuitos, frases altisonantes y demás, fueron  también el pan del día de las autoridades. Una lástima, le quitaron autenticidad al cabildo paceño. Este inevitablemente ha quedado teñido de sospechas y devaluado; tal el precio a pagar por actitudes oficialistas tan parcializadas.


Publicado en fecha: 27 de julio de 2007
Escrito por: Agustín Saavedra Weise

 

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