¿Y LA ENERGÍA DE LOS VIENTOS?

La ciudad argentina de Mar del Plata será sede entre el 2 y 4 de octubre próximo de la Sexta Conferencia y Exposición Mundial de Energía Eólica (de Eolo, Dios griego de los vientos). Considero que este evento será importante; ojalá Bolivia participe del mismo.

Más allá de los loables esfuerzos que realiza el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) o de alguna columna al respecto (como fue mi caso y el de otros tiempo atrás), es un hecho que el tema biocombustibles no está avanzando en Bolivia y parece que –por lo menos en el corto plazo- no avanzará. El dilema planteado entre alimentos y energía ha creado su impacto y ello -agregando la fuerte influencia cubana y venezolana del momento sobre el gobierno, con su férrea oposición conjunta a las energías alternativas de fuente vegetal- hace que en Bolivia el asunto no marche hacia ninguna parte.
Dejando de lado el tema nuclear –demasiado sofisticado para nuestro país- y el tema vegetal con su actual controversia, aparte del agua –que mediante represas controla, regula y crea flujos energéticos-, existen dos fuentes naturales de generación energética no fósil existentes y ambas en Bolivia son subutilizadas o  casi sin uso. Me refiero a la energía solar y a la energía de los vientos. Hay vastas zonas nacionales –particularmente en el Altiplano- con sol por más de 300 días al año y que podrían ser  valiosas fuentes de acumulación de energía solar. En el caso de los vientos, ellos soplan con gran intensidad en Santa Cruz de la Sierra y en otras zonas de valles y llanos, creando así enormes posibilidades en esos lugares.

No soy experto en la materia, apenas me guío por la información disponible, pero creo que la energía eólica podría utilizarse a pleno, sobre todo en el ventoso oriente boliviano y tomando en cuenta los crecientes costos de la electricidad que hacen potencialmente rentables a emprendimientos sustitutivos.

De los molinos de viento de la antigüedad hasta los del presente hay una gran distancia, pero el principio es el mismo: se mueven en base a la fuerza producida por los vientos y generan energía.

Esta energía eólica está teniendo un desarrollo espectacular en Alemania, España, Estados Unidos y  algo ya existe en la Patagonia. En Bolivia, salvo uno que otro molino familiar, que yo sepa no hay nada estructurado hasta el momento.

En un mundo hambriento de energía y con la alarma a nivel de luz amarilla (ya casi pasando a roja) por la contaminación mundial de los combustibles derivados de fósiles, el uso de energías alternativas se irá incrementando, ya que a la larga será la única salida para evitar el colapso ecológico del planeta. Otra ventaja de las energías eólica y solar es que ninguna de las dos presenta dilema alguno, simplemente se las aprovecha o desaprovecha, no hay tal cosa de que por usar el sol me quedé sin parte de él, o que por usar los vientos éstos ya no cumplan su propósito.

Ojalá alguien ponga manos a la obra o  si la cosa no camina, que explique por qué no se usa en las regiones aptas del país la fuerza de los vientos y por qué se usa tan poco la energía solar en Bolivia.


Publicado en fecha: 24 de agosto de 2007
Escrito por: Agustín Saavedra Weise

 

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