RUSIA FORTALECE SU MÚSCULO MILITAR

Tiempo atrás comenté que la Madre Rusia –como afectuosamente los rusos llaman a su patria- estaba muy alicaída en términos de población y que ella disminuye a ritmo sostenido. Sobre 17 millones de kilómetros cuadrados de superficie (el país más extenso del mundo), Rusia tiene actualmente 140 millones de habitantes y la tendencia poblacional decreciente persiste. Sin embargo, a más de 15 años del desmembramiento de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y luego de varias crisis de ajuste post comunismo que ese sufrido pueblo atravesó, Rusia se encuentra en una etapa especial de su vida. Con estabilidad política y económica, fogoneado su crecimiento por los precios del gas y del petróleo, recursos naturales que Rusia posee en abundancia, los herederos del viejo Ducado de Moscowa se sienten lo suficientemente fuertes ahora como para mostrar y flexionar sus músculos. Y no hablo solamente del fornido torso del presidente Vladimir Putin -mostrado “urbi et orbe” por la TV- sino del músculo militar. Rusia está nuevamente en el tablero internacional y desafía abiertamente el dominio unipolar norteamericano, ostensible desde la debacle de la URSS y el llamado fin de la Guerra Fría.
Lo de Rusia se justifica. Cuando los dos colosos se enfrentaban ideológicamente, fue hasta comprensible que EE.UU. desarrolle a plenitud la teoría del cerco propuesta por George Kennan como fruto de ideas previas de John Mackinder y Nicolás Spykman. La “contención” soviética se realizó mediante un anillo de bases militares que rodeaban a la gigantesca potencia terrestre. Al entrar en una era que aparentemente sería de franca amistad entre los norteamericanos y la parte más importante de la ex URSS, se pensó que todo eso ya no correspondía y así fue, pero solamente por un tiempo. EE.UU. pronto inició avances hacia el este de la alianza atlántica con países de Europa oriental que antes estaban bajo directa influencia soviética y actualmente instala escudos “defensivos” a lo largo de la periferia rusa. Si eso no es cerco, que alguien me diga qué lo es… Los rusos tienen toda la razón para estar con “bronca”. Y dicha bronca la están manifestando con sus propias veladas amenazas, tales como una bandera en el Polo Norte (creando así una disrupción geopolítica  en torno al casquete polar ártico), ejercicios militares en Asia Central en compañía de varios ex miembros de la URSS y ahora vuelos estratégicos con bombarderos de largo alcance en misiones de “entrenamiento”.

Este músculo militar no sólo es para afuera; también tiene un sentido interno. Putin no puede ser reelegido y pronto habrá elecciones, pero sí puede influenciar sobre quién será su sucesor y también pasar a la historia como el líder que devolvió a la Madre Rusia su perdido orgullo. Putin es joven aún; no puede descartarse que en el futuro vuelva al poder. Al margen de que Putin  actualmente usa métodos poco democráticos, proviene de la otrora temible agencia de inteligencia KGB y es bastante despiadado en sus acciones, goza de una legítima popularidad.

Si alguna potencia colocara escudos defensivos alrededor del Mar Caribe,  México o Canadá, Estados Unidos pondría el grito en el cielo. Bueno, exactamente eso es lo que hace actualmente EE.UU. en el otro lado del mundo con Rusia. El Kremlin tiene motivos de queja y para reaccionar. Hay que procurar entendimientos constructivos; ni a EE.UU. ni a nadie le conviene un retorno de la guerra fría.


Publicado en fecha: 31 de agosto de 2007
Escrito por: Agustín Saavedra Weise

 

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