EL HORROR DE LA “LIMPIEZA ÉTNICA”

Veamos que nos dice www.wikipedia.org: “el concepto limpieza étnica se refiere a varios modos de eliminar de un territorio a seres humanos de otro grupo étnico. Se encuentra en un extremo del espectro en el que es virtualmente indistinguible de la emigración forzada, mientras que en el otro extremo se encontrarían la deportación y el genocidio. En general, se entiende como "limpieza étnica" la expulsión de un territorio de una población "indeseable", basada en discriminación religiosa, política o étnica; o a partir de consideraciones de orden ideológico o estratégico; o bien por una combinación de estos elementos. Algunos comentaristas políticos evitan utilizar la expresión, que consideran un eufemismo que pretende aplicar una palabra con connotaciones positivas (limpieza) a unos actos moralmente condenables (movimientos forzados de población conseguidos mediante el uso de la violencia). La expresión entró en el inglés y a través de éste en las demás lenguas del mundo, como calco semántico del serbocroata. Durante los años noventa del Siglo XX se utilizó ampliamente en los medios de comunicación a raíz de las guerras en la antigua Yugoslavia”.

En realidad, la crueldad del ser humano ha generado “limpiezas étnicas” no solamente durante la crisis de los Balcanes: lo ha venido haciendo a lo largo de siglos y sigue aún hoy con estas nefastas prácticas en varias latitudes del globo. Ya a fines de la Segunda Guerra Mundial y a la vista de los descubrimientos acerca del terrible holocausto judío, se procedió con deportaciones masivas de los antiguos territorios alemanes del este y las cifras de refugiados llegaron a más de 17 millones, todos ellos forzados “trasplantados” de las tierras que habitaron por siglos. Otros lamentables hechos se han venido sucediendo en África y persisten hasta hoy. La humanidad no escarmienta y la comunidad internacional, cuando actúa o cuando castiga, casi siempre lo hace tarde y frente a la trágica contundencia de los hechos consumados.

Sin dejar de reconocer injusticias y desigualdades, Sudamérica en líneas generales se salvó en gran medida de esas crueldades. El fuerte mestizaje fue el mejor antídoto y creó un colchón que sirvió de soporte para la convivencia plural. Con el tiempo, con el avance de los derechos humanos y de la democracia, esa convivencia se fue haciendo más fluida; ahora en el Siglo XXI y aunque todavía hay muchas cosas por ajustar, la tendencia general es positiva.

Es por eso que nos preocupa tanto el que últimamente surjan voces de intolerancia en Bolivia y que unos insulten a otros -o viceversa- exclusivamente por su origen étnico o regional, como también voces tales como “que se vayan los cambas, k´aras, cholos, collas o indios” u otras sandeces por el estilo, repetidas  reiteradamente por algunos grupillos. Esto debe pararse inmediatamente y terminarse para siempre. La Nación Boliviana, rica en su diversidad, es una sola y todos somos sus hijos. No caigamos en los vicios terribles que alteraron la vida de otros países y vivamos todos en paz. Es mi llamado, es, creo, el pedido colectivo de muchos.

Es hora de que el gobierno tenga un discurso nacional pleno y no ceda a la tentación suicida de hablar por unos pocos o de confrontar a los unos con los otros. Por favor: el sentido nacional y la visión estratégica, acompañados de un compromiso pleno de unidad y entendimiento constructivo en el marco de la institucionalidad democrática y del respeto al pluralismo, refleja un conjunto de valores y de acciones que se imponen aquí y ahora. ¡¡Basta de divisionismo!! ¡¡Que se renuncie a cualquier atisbo de limpieza étnica entre hermanos bolivianos!!


Publicado en fecha: 19 de enero de 2007
Escrito por: Agustín Saavedra Weise

 

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