EL GOBIERNO Y SU CRECIENTE LISTA DE “ENEMIGOS”

Hace más de cinco años escribí un par de notas relacionadas con el gran politólogo alemán Carl Schmitt (1888-1985) y su teoría del “necesario enemigo”, el oponente que uno precisa para vivir y desarrollarse en plenitud. Schmitt veía en la enemistad y conflicto que caracteriza al fenómeno político la última línea de defensa que evitaría la mecanización total de la vida humana. Sin enemigo no habría  dinamismo y quizá ni cambio  o redención posible, factores producidos por triunfos o derrotas, tanto entre individuos como en el plano colectivo de comunidades,  empresas,  grupos diversos y hasta  dentro de las naciones o entre naciones.

Se cuenta que un analista ruso les dijo en 1991 a los norteamericanos después del colapso de la Unión Soviética: “Acabamos de hacerles algo mucho peor que cuando los amenazábamos con misiles nucleares: los hemos dejado sin enemigo”.
Culminaba mi nota en esa época señalando que “para Bolivia su principal enemigo es la pobreza desigual; a ella debemos combatirla con todos los bríos posibles  y la mayor determinación”.

Han pasado más de cinco años, la pobreza sigue en aumento, aunque ahora se habla permanentemente de “cambio profundo”… Y para no desentonar con Schmitt, el gobierno de Evo Morales ha decidido también tener su enemigo, pero con la diferencia de que así como la actual administración  está provocando una inflación de precios que ya asusta al ciudadano, en el contexto de la relación amigo-enemigo, está generando una singular y pintoresca hiperinflación de enemistades, todo ello al calor de las emociones de turno del primer mandatario y de sus seguidores. Veamos.

En lugar de arrancar del fundamental punto de partida que Bolivia demanda, la lucha contra la pobreza, resulta que ahora el gobierno ha declarado como sus “enemigos” a una lista enorme de presuntos adversarios, rivales u opositores, sean personas, países o doctrinas; es más, a varios de ellos ya los ha sindicado directamente de “complotadores”. La lista sigue abierta, pues se van agregando nombres.

En estos momentos -si me olvido de alguno (s) dejo que el lector agregue por su cuenta-, el gobierno se encuentra peleado con el capitalismo, al que pretende “eliminar”. Desde ya, está  gratuitamente enemistado con la “oligarquía cruceña”, a la que culpa de todos los males habidos y por haber. Siguen en la  larga lista la oposición propiamente dicha,  el neoliberalismo, la “democracia colonial”, las multinacionales, las petroleras, varios prefectos, “algunos” empresarios, los comités cívicos, los autonomistas, el ex jefe del gobierno español José María Aznar, el presidente de Estados Unidos George Bush, el “imperialismo yanqui”, el embajador estadounidense Phillip Goldberg y USAID, sumando ganaderos, agropecuarios, etc., etc. Una verdadera hiperinflación de enemistades y adversarios declarados, casi todos imaginarios… Cuando el presidente asiste a actos públicos en el campo, se inflama aún más y en su retórica aumenta la lista de “enemigos”, que -como se ha visto- ya es bastante larga. Los nuevos “incorporados”  últimamente son los bancos, acusados  -sin fundamento alguno- de “propiciar huelgas” y a los que amenazó “nacionalizar”. Nadie puede predecir cuánto más crecerá la lista…

Si según Schmitt el enemigo era inevitable, me pregunto qué hubiera pensado el profesor germano de ser posible presentarle la larga lista de los presuntos “enemigos” de Evo Morales. Solamente cabe la especulación… La estrategia enseña, además, que mientras menos enemigos se tenga mejores serán las posibilidades de éxito; sumar muchos contrarios no es propio de un gran estratega. En lo personal, creo que el presidente debe más dedicarse a gobernar y menos a idear inexistentes complots y enemistades que no son tales.


Publicado en fecha: 23 de noviembre de 2007
Escrito por: Agustín Saavedra Weise

 

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