BOLIVIA Y  SUS MERCADOS EXTERNOS

Como repito desde hace 30 años, tres objetivos esenciales han determinado -históricamente- las relaciones internacionales de Bolivia: a) se­guridad e integridad territorial; b) mercados internacionales de exportación y favorables  arreglos comerciales; c) la asistencia para el desarrollo.

Cada uno de esos temas globales  se subdivide en varias áreas. Por ejemplo, el problema de la vertebración interna y hacia el exterior, se liga con la permanente búsqueda de mercados.  Además, el problema histórico del  forzado enclaustramiento boli­viano ha incidido en el pasado y en la actualidad con respecto a nuestro co­mercio exterior. El transporte en Bolivia es muy costoso, cercena nuestra competitividad. Este panorama no ha mejorado mucho en los últimos tiempos.

En el comercio no debe haber ideología sino interés y mutua conveniencia. Lamentablemente, en Bolivia los acuerdos comerciales se satanizan o se bendicen en función de simpatías o antipatías de turno.

Ninguna nación puede darse el lujo de “ideologizar” su intercambio. Mucho menos Bolivia, país estructuralmente débil, dependiente del exterior hasta para donaciones y ayudas de todo tipo, amén de seguir siendo exportador de materias primas y algunos bienes con  poco valor agregado. Contactos, clientes, mercados en suma, deben ser universales e irrestrictos. El gobierno optó por desechar un eventual tratado de libre comercio (TLC) con Estados Unidos e impuso su propia idea del “tratado de comercio entre pueblos” (TCP). Al crearse con Cuba y Venezuela este acuerdo que dio inicio al ALBA, se pusieron  exageradas esperanzas en el mismo, las que no se concretarán. Por otro lado, la falta de entendimientos con EE.UU.   perjudicará particularmente a El Alto, uno de los puntos nacionales más sensibles. Si El Alto quedará más pobre aún por falta de mercados para sus fábricas, puede predecirse matemáticamente que volverá a ser escenario de revueltas sociales. Este es un tema que exige máxima seriedad.

En los últimos días ha surgido otro problema, al rechazar Bolivia un TLC de la Comunidad Andina con la Unión Europea, aunque luego se buscó una solución intermedia por presiones de los otros países andinos. La ideología de coyuntura sigue teniendo más peso que la estructura del comercio internacional…
¿Qué le queda a Bolivia? Le queda bastante aún; todo está en función de negociaciones inteligentes y pragmáticas.

Hay y habrá un “reacomodo” de mercados internacionales. Aquellos que lo perciban adecuadamente se beneficiarán. Si Bolivia se abre al exterior y al mismo tiempo protege su producción interna, la comunidad internacional entenderá y cooperará. Existe una fuerte simpatía hacia Bolivia por su condición de país pobre y mediterráneo, pese a ser rico en recursos naturales. Asimismo, la lucha mundial contra la pobreza provee asistencia a aquellas naciones que desean superarla. Todo esto se lo hace sí, de la mano de la Unión Europea, de los Estados Unidos, de China, del Japón, de la comunidad internacional globalizada. Aquí no hay mucho lugar para el ALBA,  Hugo Chávez o Fidel Castro… Y reitero: el proceso es sin ideologías ni simpatías o antipatías. Se lo hace por ser conveniente al interés nacional de las partes involucradas.

Quedan varios positivos caminos para Bolivia en su vinculación con el mundo, pero si continúa la ideologización del comercio, la cosa se pondrá espesa.


Publicado en fecha: 15 de junio de 2007
Escrito por: Agustín Saavedra Weise

 

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