BOLIVIA: ¿DE MINADOS A “DESMINADORES”?

Poco se dijo y opinó en nuestro país con respecto a la insólita propuesta del Ministro de Defensa de Chile que recientemente visitó Bolivia, como invitado de su colega nacional. El Sr. José Goñi anunció que “Chile se ha brindado para capacitar a militares bolivianos en el trabajo de desactivar minas antipersonales”. Se habría referido a que esa “capacitación” se enmarca en las tareas de “desminado humanitario” que ambos países realizan en la zona fronteriza común. Faltó agregar, claro, que fue Chile quien plantó unilateralmente los campos de minas y que ahora retira no necesariamente como consecuencia del fruto “almibarado” de la actual relación bilateral, sino sencillamente por que, al haber firmado y ratificado un acuerdo internacional, tiene la obligación de desechar ese peligroso material sembrado en la zona limítrofe.

La mina terrestre se entierra a poca profundidad sobre la tierra o se la oculta con habilidad, de tal forma que ella explote al ser activada por personas, animales o vehículos que tienen la desgracia de pasar por el lugar. Se dice que las minas terrestres se utilizan para asegurar “fronteras en disputa” y restringir el movimiento enemigo en tiempos de guerra… Actualmente, la mayoría de los países ha ilegalizado el uso y posesión de minas antipersonales por parte de sus ejércitos.

La Convención Sobre la Prohibición del Empleo, Almacenamiento, Producción y Transferencia de Minas Antipersonal y sobre su Destrucción, también conocida como Convención de Ottawa (Canadá) fue firmada el 18 de septiembre de 1997 y muchos miembros de la comunidad mundial la fueron ratificando.

Chile, que sembró miles de minas personales en su frontera con Bolivia (lo que hizo casi con crueldad y alevosía frente a su vecino más débil y so pretexto de su propia “seguridad”),  recién ratificó el tratado el año 2002.

El artículo primero de La Convención, en su parte segunda, señala que cada Estado Parte se compromete a destruir o a asegurar la destrucción de todas las minas antipersonal de conformidad con lo previsto en esta Convención. La oferta del Ministro Goñi contraviene claramente tal compromiso… Ahora resulta que el propio damnificado por las minas terrestres, Bolivia, podría ser el encargado de levantarlas, con los riesgos que ello involucra para la seguridad personal de hasta los mejores expertos en la materia. Verdaderamente increíble la “patudez” -como dicen en Chile, entre nosotros algo así como descaro- del alto funcionario chileno. No quisiera ver a ningún soldado boliviano volar por los aires como efecto de un “desminado”. Que haga lo que tiene que hacer quien plantó ese material: el Estado de Chile.

Bolivia debería haber agradecido esta “predisposición”, pero señalando taxativamente (y con cortesía) que es trabajo de Chile y solamente de Chile el tal desminado. Lo demás es cuento, pero resulta que ahora, para no “perjudicar” la probable negociación marítima y “crear el ambiente propicio”, todo se aguanta y todo se calla. No es  así y no debe ser así, cada cosa en su sitio y lugar. Lo hecho por Chile en la frontera fue deleznable; mientras más rápido levante las minas terrestres mejor y eso es lo que debería  haber demandado nuestro gobierno con amabilidad, pero también con firmeza. Una cosa no quita a la otra y la dignidad nacional es suprema.


Publicado en fecha: 14 de septiembre de 2007
Escrito por: Agustín Saavedra Weise

 

Los más Recientes



Copyright © 2013 - Todos los Derechos Reservados

Telf. de contacto: 74969109 Diseñado por: Vicente Candaguira