BANCO DEL SUR Y LA ASIGNACIÓN DE RECURSOS

El matutino argentino “La Nación” publicó recientemente un editorial referido al flamante Banco del Sur y este columnista realizó un comentario similar mucho antes, allá por marzo de este 2007 que ya se nos va (¿Banco del Sur? ¡ya prácticamente lo tenemos!).
Es un poco antipático estar repitiendo “yo lo dije”, pero así son las cosas; inclusive me adelanté a lo que poco después dijo un ministro brasileño. Todo esto no fue óbice para que Lula  y varios mandatarios, incluido el de Bolivia, estampen sus firmas y lancen sonoros discursos al constituirse el Banco del Sur la noche del 9 de diciembre en la capital argentina, un día antes de la toma del mando constitucional de ese país  por parte de Cristina Fernández de Kirchner.

La entidad tendrá sede en Caracas con dos subsedes: una en Bolivia (La Paz) y otra en Buenos Aires. Se pretende que no dependa en absoluto de los Estados Unidos y que con el tiempo se convierta en una especie de “Fondo Monetario Sudamericano”. Ver para creer. Lo que sí está a la vista, es la enorme presión ejercida por el presidente Hugo Chávez para la creación de esta institución financiera.

Como es de conocimiento público, la función de banca de fomento para la región es y ha sido cubierta por instituciones ya existentes: Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Corporación Andina de Fomento (CAF) y Fondo Financiero para el Desarrollo de la Cuenca del Plata (FONPLATA). Si de influencias norteamericanas se trata, entonces descartemos al BID –con sede en Washington y fuertes dosis de capital estadounidense- para dejar solamente a los otros dos organismos. Tal como lo expresé en su momento, sobre la base de ellos podría haberse creado el tal Banco del Sur. Era cuestión de llamar a sendas Asambleas extraordinarias en las dos entidades para fusionarlas, cambiar estatutos, nombre, etc. No representaba eso gran problema y si luego otros países querían adherirse o agregar capitales para impulsar al nuevo ente, eso también era fácil de resolver.

Pero no, no sucedieron en forma tan racional las cosas. El capricho del mandatario venezolano se impuso sobre el sentido común. Tenemos ahora un adicional banco de fomento con ambiciosas miras pero que- de partida- viola con su creación una premisa económica elemental: la óptima asignación de recursos para así poder satisfacer necesidades múltiples con medios escasos.

¿Seguirán por su lado CAF y FONPLATA? Todo hace presumir que sí, aunque fusionar a estas dos instituciones sería lo menos que se podría hacer frente al hecho consumado de la gestación casi arbitraria del Banco del Sur. A todo esto y frente al relativo estancamiento de FONPLATA, la CAF probó ser altamente dinámica y eficiente en sus tareas de fomento, otorgando numerosos créditos y llegando también a acumular dosis muy importantes de capitales y socios. Ojalá que la labor de estos años de la CAF y de su presidente, el boliviano Enrique García,  no caigan en saco roto y algo de esa enorme experiencia se vuelque hacia el nuevo banco, que guste o no, ya es un hecho consumado.
Reitero: teníamos en la región las bases para crear el Banco del Sur y fueron desdeñadas o pasadas por alto, aparentemente por que  la creación del ente encuadraba más en un modelo político que en algo compatible con la racionalidad económica. Veremos que le depara el tiempo a esta nueva creación; su comienzo no ha sido muy auspicioso, más allá de la frondosa retórica del momento inicial.


Publicado en fecha: 21 de diciembre de 2007
Escrito por: Agustín Saavedra Weise

 

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