RECORDANDO LA IMPORTANCIA DEL COSTO BOLIVIANO

El 16 de mayo de 2003 publiqué en estas mismas páginas un artículo titulado “la importancia de conocer el costo boliviano”. Asimismo y luego de resaltar lo vital que era el tema para nuestro país, expresaba en la parte final lo siguiente: “ojalá alguien lea y actúe”. Nobleza obliga: alguien leyó y alguien actuó. Y lo hizo en forma impecable.

Específicamente, me refiero a la Cámara de Industria, Comercio, Turismo y Servicios de Santa Cruz de la Sierra (CAINCO), que mediante sus eficaces directivos, ejecutivos y funcionarios, logró plasmar un acuerdo de cooperación con la Corporación Andina de Fomento (CAF). Ahora el costo Bolivia es una realidad: recientemente fue presentado oficialmente en varias ciudades del país pero sin haber merecido mayores comentarios hasta el momento y con reducidos espacios en la prensa.

Que yo sepa al menos, el banquero cruceño Justo Yépez Kakuda fue el primero que tuvo la inquietud acerca del costo Bolivia hace ya más de tres largos años. Este columnista siguió luego con su comentario y posteriormente vinieron –felizmente- las acciones concretas.

La magnitud del costo boliviano se mide en las excesivas tramitaciones y papelerío, trabas ocultas y abiertas, coimas y "arreglos" sin los cuales ninguna gestión camina. Dificultad aquí, dificultad allá, falta de infraestructura, bloqueos, inútiles pérdidas de tiempo, inseguridad jurídica, reglas del juego poco claras, etc., etc., son algunos de los elementos que permiten extraer la medida real del costo boliviano y su gravosa incidencia. Hay que reducir ese  abultado costo boliviano al tamaño correcto para que Bolivia intente ser competitiva y eficiente.

Conviene tener en cuenta que una cosa es el costo país y otra el riesgo país. El primero mide la maraña de trámites y obstáculos para iniciar algo y el segundo se basa en otros factores comparativos ligados con la seguridad de las inversiones. Son dos cosas distintas.

“El índice costo Bolivia: una oportunidad para el desarrollo”, fue preparado por  Michael Penfold y Yael Rozenman. Esencialmente, se orienta a la pregunta fundamental: ¿Cuánto cuesta realizar un negocio en Bolivia? ¿Cuánto le cuesta a un empresario el proceso de importar sus productos para realizar sus actividades productivas en el país? ¿Cuánto tiempo requiere un exportador para llevar sus productos a otros mercados? ¿Cuánto tiempo debe enfrentar un particular en los tribunales para resolver una disputa mercantil?  Y así sucesivamente.

Los indicadores para cada uno de los diferentes costos (tributario, financiero, institucional, legal, etc.) fueron tomados en una escala de 1 a 5 tomando como referencia los valores de dichos indicadores en América Latina. Esto permitió medir la posición relativa de Bolivia en comparación con otras naciones de la región en cuanto a su desempeño y utilizando bases de datos internacionales.

Para obtener el índice del Costo Bolivia se diseñó una formula que refleja la importancia relativa de cada uno de los costos señalados y usados en la investigación. El valor para Bolivia es de 3,50 sobre un máximo (negativo) de 5. Quiere decir que ese elevado valor de 3,50 debe reducirse para que hacer negocios en Bolivia tenga menos obstáculos y mayores impulsos.

Confío en que esta vez  alguna autoridad lea y actúe para proseguir, no solamente con el perfeccionamiento de este relevante estudio, sino también para iniciar de inmediato el conjunto de toma de decisiones que permitan destrabar la economía nacional y hacer más optima la asignación de recursos, el flujo de negocios y las tramitaciones. El país  necesita reducir el costo boliviano, es un elemento fundamental para su cambio cualitativo.
Felicito a los autores y gestores de este importante proyecto que merece ser continuado, Tiene que ser manual de cabecera de gobernantes y empresarios.

 

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