BUENAS RELACIONES CON PARAGUAY

Tras  la visita del ministro de Defensa del Paraguay, Roberto González, precedida por las visitas de su homónimo boliviano y del canciller  David Choquehuanca a Asunción, la relación bilateral con el Paraguay parece reencaminarse hacia los tradicionales mecanismos de cordialidad y entendimiento que han caracterizado a las dos naciones y eso, lo considero muy positivo.

La amistad paraguayo-boliviana nació luego de la contienda del Chaco (1932-1935) y como sucede en la mayoría de los casos, una relación violenta previa pero con una violencia leal y de frente, sin dobleces ni traiciones, termina al final siendo el cimiento más sólido y sincero de una relación verdadera, perdurable. Es así como desde 1938 y una vez firmado el Tratado de Paz y Límites,  hemos tenido un buen entendimiento bilateral pero poco concretado en hechos efectivos y muchas veces lleno de gratuitas susceptibilidades de ambas partes. Eso se terminó y me parece bien. Por otro lado,  el comercio sigue siendo escaso y la infraestructura que podría unirnos es muy frágil, pese a que hay proyectos en marcha para mejorarla, los que confío se hagan realidad pronto. Poco a poco, pues, se va hacia adelante, aunque sería bueno que se lo haga con mayor dinamismo.

Paraguay y Bolivia son las únicas naciones sudamericanas sin salida al mar. La primera por circunstancia histórica y nosotros por circunstancias forzadas, pero es un hecho que hasta por esa dramática razón de estar enclaustrados, debemos colaborarnos mutuamente. Asimismo, ambos países dependen para gran parte de su intercambio externo del adecuado uso de la Hidrovía Paraguay-Paraná y de las obras que se realicen en ese  importante curso fluvial para garantizar su navegabilidad durante 24 horas al día y los 365  días del año. El proceso está en marcha, aunque con varios obstáculos, entre ellos los movimientos ecologistas. En todo caso, la importancia de Puerto Quijarro y la necesidad de hacer realidad Puerto Busch, son imperativos para el interés nacional.

Por otra parte, Bolivia y Paraguay deben unir en torno a su esfuerzo a los estados brasileños de Rondonia, Mato Grosso y Mato Grosso do Sul, que forman parte de lo que oportunamente llamé regiones en desarrollo sin litoral y que, para todos los fines, se encuentran tan encerrados y alejados del mar como Bolivia y Paraguay. Ellos también precisan sacar sus productos e introducir sus insumos y la Hidrovía es ideal por su bajo costo y efectividad.

Debemos unirnos más con el Paraguay hasta para intentar aminorar los golpes voluntarios e involuntarios que cada tanto nos tiran los grandotes del área (Brasil y Argentina)  que aunque prometen mucho, hacen poco y a veces hasta actúan negativamente en contra de los intereses paraguayos y bolivianos. Sin ir muy lejos, hace rato que los dos países más importantes de la región acaparan los créditos del Fondo Financiero para el Desarrollo de la Cuenca del Plata (FONPLATA), en clara contradicción con los fines de ese organismo, que eran justamente el cooperar a los países menores del área y a los menos desarrollados, léase Paraguay y Bolivia, con Uruguay agregado.

Y hablando de desarrollo, eso es lo que precisan Bolivia y Paraguay, pueblos con ingentes recursos naturales, agua y energía, pero con grandes desniveles de ingresos y que siguen siendo los más pobres de la zona. Una adecuada relación entre las dos naciones será un elemento decididamente colaborador en las tareas para lograr el crecimiento, el progreso  y el cambio cualitativo. Por ahora parece que vamos juntos por buen camino; ojalá sigan así las cosas, ya que nos necesitamos mutuamente.

 

Los más Recientes



Copyright © 2013 - Todos los Derechos Reservados

Telf. de contacto: 74969109 Diseñado por: Vicente Candaguira