RECORDANDO A BARTOLOMÉ MITRE

La figura del argentino Bartolomé Mitre es reconocida tanto en su país de origen como en América. Historiador, periodista,  militar y estadista, nació el 26 de junio de 1821 y falleció el 19 de enero de 1906. Hace poco se celebró  en Buenos Aires el siglo de su partida. Recordando anteriores notas mías sobre el personaje, rescataré brevemente su permanencia en Bolivia.

A los 26 años de edad, Mitre toma el  camino del exilio y llega a La Paz en 1847. Allí en­cuentra refugio nada menos que en la residencia del  Presidente José Ballivián. Al poco tiempo, Ballivián le pide a Mitre  que colabore en la organiza­ción del Colegio Militar y éste pone  manos  a la obra, desarrollando  las bases de esa institución.

Eran comunes en Bolivia durante esa época los levantamien­tos; Ballivián tuvo que sofocar muchos.  A  su lado estuvo Mitre,  participando en varias acciones contra recurrentes motines y ganándose la simpatía del mandatario, pero también la antipatía de muchos opositores.

Mitre era un agudo observador de paisa­jes.  El Altiplano -con su mezcla de grandiosidad y tristeza-, siempre lo impresionó  mucho. Por allí tuvo  Mitre que marchar forzadamente hacia otro exilio  en 1848, cuando asumió el poder Manuel Isidoro Belzu y se ordenó  de inmediato su expulsión. Escoltado hasta la frontera con el Perú,  Mitre aún tuvo tiempo y espíritu para  admirar las ruinas de Tiwanacu. Posteriormente escribió lúcidos comentarios sobre ellas.

Del Perú Mitre pasó a Chile y de allí volvió a su patria, donde se encontró definitivamente con su  destino, llegando a ocupar la presi­dencia argentina y  fundó además  el diario "La  Nación"

Durante su larga vida, Mitre fue observador, tes­tigo y actor de  hechos que  poco a poco iban transformando a los países  de América -nacidos con el pecado original de la desunión y el sectarismo-  en verdaderos estados nacionales, teniendo en su  propia Argentina -entonces pujante y vi­gorosa- el mejor ejemplo y el  sendero para sus acciones y creaciones.

Mientras  residió  en Bolivia, los artículos  de Mitre ya reflejaban al futuro estadista. Mitre sostenía: "Para matar la  pasión política del pueblo  boliviano, que en la práctica se reduce a perseguir un puesto rentado de la nación, conviene crear la riqueza pública y privada, fomentar la inmigración y el incremento de las  industrias, independizarse, en fin, económicamente, para dejar a un lado la política  y no preocuparse del bien público sino cuando los que lo ge­rentan amenazan, con sus imprudencias o su ignorancia, el  bien privado"

He aquí otra cita de Mitre verdaderamente magistral y profética: "Bolivia es una nación con sus vías de comunicación atrofiadas. El porvenir de Bolivia no está al Occidente sino en la parte donde  nace el sol.... Por eso debe tender a encontrar una salida por el Atlántico, buscando por el Oriente  el aire, el espacio y  la luz que le falta por el Pacífico.... y con el Pilcomayo y el Paraguay como posibles vías de salida al mar". Esto, escrito en el siglo XIX, en pleno auge de la economía minera y antes de la pérdida de nuestro Litoral marítimo, fue realmente visionario.  

Más de 150 años después, la premonición de Bartolomé Mitre es realidad concreta;  marca el presente y porvenir de Bolivia, signado ahora por la creciente utilización de la Hidrovía Paraná–Paraguay y por la economía de la llanura, ya no por la de las montañas.
La permanencia de Mitre en Bolivia -aunque breve para su extensa y fecunda vida- fue un hito importante en su for­mación y en su encuentro consigo mismo, para culminar luego su  glorioso destino. Creo, en verdad, que Bolivia marcó a  Bartolomé Mitre  de por vida. 


Publicado en fecha:
10 de febrero de 2006
Escrito por: Agustín Saavedra Weise

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